AdiccionesPara profesionales125 min de lectura

Retirada de las benzodiacepinas y los somníferos: manual del terapeuta

Un protocolo de diez sesiones, seguidas de tres sesiones de recuerdo, para acompañar psicológicamente la retirada de una benzodiacepina o de un somnífero relacionado tomado de forma prolongada, cuando esa retirada la decide y la conduce el médico prescriptor. El psicólogo no toca la dosis: prepara la decisión, instala medios para dormir y para calmar la ansiedad antes del primer escalón, enseña a la persona a distinguir los síntomas de abstinencia, el rebote y la recaída, y previene la reanudación durante los seis meses que siguen a la última toma. El manual trata también la seguridad, con las urgencias de la abstinencia, el alcohol, los opioides, el embarazo y la persona mayor, así como el entorno, y proporciona fichas para entregar y referencias completas.


Dr. Zayan Al-Falasi, médico psiquiatra

Temática
Adicciones · Sueño · Ansiedad
Para quién
Para profesionales
Idiomas
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El programa

Este programa es un manual de tratamiento destinado a profesionales de la salud mental. Supone una formación clínica, una práctica de la terapia cognitivo-conductual y un marco de supervisión. No sustituye ni su juicio clínico ni su responsabilidad deontológica. Acompaña una retirada que decide y conduce el médico prescriptor: no da ninguna posología, ningún esquema de reducción cifrado ni ningún nombre de medicamento, y en él el psicólogo nunca modifica una prescripción. Los criterios diagnósticos están aquí reformulados con nuestras propias palabras y nunca reproducidos: remítase a los manuales originales para la letra del texto. No está destinado a las personas afectadas, que no deben dejar por su cuenta un tratamiento tomado desde hace tiempo. Una crisis convulsiva, una confusión o alucinaciones durante una retirada son una urgencia médica: llame a los servicios de urgencia de su país.

El aviso del principio de los recursos está oculto.

1. El programa de un vistazo

Indicación. Un adulto que toma cada día, o casi, una benzodiacepina o un medicamento relacionado desde hace al menos varias semanas, para dormir o para calmar su ansiedad, y cuya retirada se ha decidido con su médico, o que desea dejarlo y acepta que sea el médico quien conduzca la reducción. Los fármacos relacionados son los somníferos que no tienen la estructura química de las benzodiacepinas pero actúan sobre los mismos receptores. La Haute Autorité de santé (2015), la autoridad sanitaria francesa, y el NICE, el instituto británico que fija las buenas prácticas asistenciales (National Institute for Health and Care Excellence, 2022), tratan las dos familias juntas, como este manual; la recomendación conjunta estadounidense se refiere solo a las benzodiacepinas, aunque señala que los fármacos relacionados exponen a riesgos comparables (Brunner y cols., 2025). La indicación cubre en particular la toma que dura desde hace años cuando la razón de partida ya se ha extinguido, los intentos de retirada que ya han fracasado, y la persona mayor (sección 30).

Modelo de referencia. Una terapia cognitivo-conductual llevada en paralelo a una reducción progresiva supervisada por el prescriptor. Es la combinación mejor respaldada: añadir una intervención psicológica a la reducción progresiva aumenta la proporción de personas que dejan el medicamento, en comparación con la reducción sola, al menos en los primeros meses (Parr y cols., 2009; Darker y cols., 2015). La recomendación conjunta estadounidense pide ofrecer este apoyo (Brunner y cols., 2025), y el NICE, considerar una terapia cognitivo-conductual de grupo (National Institute for Health and Care Excellence, 2022). El programa toma prestado de tres fuentes: la entrevista motivacional para la decisión, la terapia cognitivo-conductual del insomnio y de la ansiedad para sustituir lo que hacía el comprimido, y la prevención de recaídas para lo que viene después.

Formato. Diez sesiones individuales de 60 minutos, la primera de 90 minutos, en tres tiempos. Las sesiones 1 a 4 preparan la retirada, una vez por semana, antes de la primera reducción. Las sesiones 5 a 8 acompañan la reducción: cada una tiene lugar en los días que siguen a un escalón, es decir, a una etapa de bajada fijada por el prescriptor. Las sesiones 9 y 10 cubren las semanas que siguen a la última toma. Después vienen tres sesiones de recuerdo, al mes, a los tres meses y a los seis meses de la sesión 10. La sección 14 detalla este calendario y explica en qué se apoya.

Mecanismo buscado. Tres cambios, en este orden. Que la persona decida dejarlo con conocimiento de causa, sabiendo lo que el medicamento todavía le aporta y lo que le cuesta. Que disponga de otros medios para dormir y para hacer frente a la ansiedad antes de que baje la dosis. Y que aprenda a leer los síntomas que acompañan la reducción como el ajuste transitorio de un cuerpo acostumbrado, y no como la prueba de que necesita el comprimido.

Sesión Objeto Producto de la sesión
1 Evaluar y asegurar Riesgos clasificados, medidas de partida, registro entregado
2 Comprender y decidir Balanza escrita, decisión tomada, carta al prescriptor
3 Dormir de otra manera Hora fija de levantarse y reglas de la cama por escrito
4 El plan de reducción Calendario del prescriptor anotado, señales de urgencia conocidas
5 La ansiedad sin comprimido Dos herramientas practicadas en sesión
6 Leer los síntomas de la reducción Cuatro preguntas aplicadas a una semana real
7 El comprimido, las ganas y los hábitos Plan por situación, comprimido dejado en casa
8 Los últimos escalones Creencia central puesta a prueba, final preparado
9 Las primeras semanas sin él Cajas restantes devueltas, pauta en caso de desliz por escrito
10 Balance y plan para lo que viene Medidas repetidas, plan escrito, recuerdos fechados

Lo que la persona se lleva. Ocho fichas imprimibles, enumeradas en la sección 35: mi registro, mi balanza, mi plan de reducción, mis noches, cuando sube, mis hábitos y mis ganas, el rincón de los allegados, mi plan para lo que viene.

Lo que distingue este programa de los demás manuales de este sitio. Varios manuales abordan ya la retirada de un somnífero o de un ansiolítico, pero como una etapa de un tratamiento que se ocupa de otra cosa: Tratar el insomnio crónico del adulto: manual del terapeuta, en su sesión dedicada a los somníferos y su sección sobre la retirada de los somníferos; Tratar la ansiedad generalizada del adulto: manual del terapeuta, a propósito del paciente con benzodiacepinas a largo plazo; Trastorno de pánico y agorafobia: manual del terapeuta, en su sección sobre el lugar del medicamento y su sesión dedicada al medicamento y a la vida cotidiana. Cuando el trastorno de origen está activo, esos manuales siguen siendo la indicación. Este está hecho para la situación inversa, en la que es el propio medicamento el que se ha convertido en el problema: sus sesiones siguen el calendario del prescriptor, y dedica una sesión entera a distinguir la abstinencia, el rebote y la recaída, porque esa confusión hace a menudo volver a la dosis (sección 4).

2. Antes de empezar

Las cuatro decisiones previas

¿Se ha decidido la retirada con el prescriptor, o puede decidirse? Es la condición del programa. El psicólogo no conduce una reducción: la acompaña. Si la persona viene sola, la sesión 2 prepara con ella una carta al médico, y la sesión 4 solo tiene lugar una vez que él ha establecido el plan de reducción.

¿Hay algún riesgo que requiera una atención médica especializada? Dosis muy elevadas, una dependencia del alcohol, antecedentes de abstinencia complicada o un trastorno psiquiátrico grave requieren una atención especializada conjunta, a veces una retirada en el hospital, y un tratamiento opioide asociado exige una coordinación estrecha entre los médicos (sección 9).

¿Se trata de una dependencia física a la dosis prescrita, o de un trastorno por consumo? La primera es la indicación del programa; el segundo corresponde ante todo a la adictología, con este programa como apoyo (sección 3).

¿Sigue activo el trastorno para el que se prescribió el medicamento? Un insomnio crónico, una ansiedad generalizada, un trastorno de pánico o una depresión no tratados se tratan antes o al mismo tiempo, según su propio manual (sección 8). Retirar el comprimido sin poner nada en su lugar, en una persona cuyo trastorno sigue ahí, prepara la reanudación.

Lo que este programa no trata

No conduce la retirada. La velocidad de reducción, la elección de los escalones, el eventual cambio de medicamento antes de la reducción y la pauta en caso de síntomas intensos corresponden al prescriptor (sección 12).

No trata por sí solo un trastorno por consumo. Este corresponde ante todo a un servicio de adictología, al que este programa puede acompañar sin sustituirlo (secciones 3 y 30).

Cómo utilizarlo

Lea el conjunto antes de la primera sesión, en particular las secciones 4, 9, 12 y 27: las definiciones de la abstinencia, del rebote y de la recaída, la seguridad, lo que corresponde al prescriptor, y la manera de leer los síntomas de la reducción.

Cada sesión se describe con el mismo armazón: el objetivo, el desarrollo por etapas, lo que usted dice, lo que no dice cuando resulta útil, los errores frecuentes y el criterio de paso.

Hay dos trampas propias de este motivo de consulta que conviene tener presentes desde el principio. La primera es hablar de dosis: la persona le preguntará cuánto quitar, y cuándo, y su respuesta es siempre que eso se decide con el prescriptor. La segunda es la moral: la dependencia física es la consecuencia esperable de una toma regular (Brunner y cols., 2025), y hablar de adicción o de debilidad sería inexacto en la mayoría de los casos. La sección 14 describe la posición del terapeuta que evita las dos.

3. Cuatro situaciones que no hay que confundir

Las personas que toman una benzodiacepina o un somnífero relacionado se encuentran en una de cuatro situaciones. No requieren la misma conducta.

1. La toma corta u ocasional

Lo que usted observa. Un tratamiento de unos días o de unas semanas, o una toma irregular, algunas noches al mes.

Lo que orienta. La ausencia de toma diaria prolongada. La dependencia física puede instalarse en unas semanas de toma regular, pero es tanto menos probable cuanto más corta e irregular es la toma (Brunner y cols., 2025).

Lo que implica. El prescriptor a menudo puede retirarlo de forma más sencilla, y una información sobre lo que puede ocurrir basta en la mayoría de los casos. Una toma ocasional que sirve para evitar situaciones corresponde al manual del trastorno de ansiedad en cuestión.

2. La dependencia física a la dosis prescrita

Lo que usted observa. Una toma diaria desde hace meses o años, a la dosis prescrita, sin aumento, sin otra fuente que la receta. Aparecen síntomas cuando la persona olvida una toma o intenta reducir, y concluye de ello que no puede prescindir del medicamento.

Lo que orienta. La toma se ajusta a lo prescrito, pero dura, y la retirada provoca síntomas. La recomendación conjunta publicada en 2025 por diez sociedades científicas estadounidenses, reunidas en torno a la American Society of Addiction Medicine, distingue claramente esta dependencia física, esperable y mucho más frecuente, del trastorno por consumo (Brunner y cols., 2025).

Lo que implica. Es la indicación de este programa.

3. El trastorno por consumo

Lo que usted observa. Una pérdida de control: dosis que aumentan sin indicación médica, recetas obtenidas de varios médicos, comprimidos procedentes de otras fuentes, una toma por el efecto más que para dormir o calmarse, combinaciones con el alcohol u otras sustancias, y una continuación a pesar de consecuencias claras.

Lo que orienta. La pérdida de control y el uso fuera de prescripción, y no la mera presencia de síntomas al dejarlo.

Lo que implica. Una atención en adictología, que empieza por una evaluación de la dependencia y del tipo de consumo (Haute Autorité de santé, 2015), y que puede llevar a una retirada en medio hospitalario cuando el riesgo no puede manejarse de forma ambulatoria (Brunner y cols., 2025). Este programa puede añadirse, con las adaptaciones de la sección 30.

4. La prescripción que sigue estando justificada

Lo que usted observa. Un tratamiento a largo plazo del que el médico estima, tras reevaluarlo, que el beneficio sigue siendo superior al riesgo: algunas epilepsias, cuidados al final de la vida, algunas ansiedades graves que se han resistido a los demás tratamientos (Brunner y cols., 2025).

Lo que orienta. Una decisión médica explícita y meditada, y no una renovación automática de la receta.

Lo que implica. El programa no empuja a la retirada. Una reducción parcial puede ser el objetivo, y se decide con el prescriptor (sección 30).

Las otras tres cosas que hay que haber descartado

Un trastorno de ansiedad o depresivo activo y no tratado. Entre los consumidores a largo plazo atendidos en medicina general, la gran mayoría presenta un trastorno de ansiedad o depresivo actual: en una muestra de más de cuatro mil pacientes franceses, el 85 % tenía al menos un diagnóstico actual, con mayor frecuencia un episodio depresivo mayor o una ansiedad generalizada (Pélissolo y cols., 2007). Hay que buscarlo antes de hablar de retirada.

Un insomnio que tiene otra causa. Una apnea del sueño, en particular, se presenta como un insomnio o una fatiga, y aumenta los riesgos del propio medicamento (Brunner y cols., 2025); su detección se describe en la sección sobre el diagnóstico diferencial de Tratar el insomnio crónico del adulto: manual del terapeuta.

Trastornos cognitivos. En una persona mayor, olvidos y lentitud pueden venir del medicamento, de un trastorno neurocognitivo incipiente, o de ambos; la respuesta requiere una valoración médica (sección 30).

Las tres preguntas de la clasificación

«¿Desde cuándo lo toma, y cómo: todas las noches, o solo algunos días?» Separa la toma corta o irregular de la toma diaria prolongada.

«¿Qué pasa cuando se le olvida o cuando intenta tomar menos?» Detecta la dependencia física, y hace aparecer lo que la persona ha concluido de sus intentos anteriores.

«¿Le ocurre tomar más de lo previsto, o conseguirlo de otra manera que con su receta?» Detecta el trastorno por consumo. Hágala sin sospecha, como una pregunta de rutina: se le hace a todo el mundo.

4. Lo que produce la toma prolongada: tolerancia, dependencia, abstinencia, rebote, recaída

Esta sección da las palabras que permiten a la persona comprender lo que le va a pasar. Cada una de estas cinco nociones requiere una conducta diferente.

La tolerancia

Con el tiempo, el beneficio del medicamento disminuye, mientras que sus riesgos persisten o aumentan (Brunner y cols., 2025). Por eso la relación entre beneficio y riesgo, favorable durante unas semanas, no está establecida más allá (Lader, 2011). Muchas personas lo constatan sin formularlo: el comprimido ya no las hace dormir como al principio, pero no consiguen dormirse sin él.

La dependencia física

Es la adaptación del organismo a la presencia regular del medicamento: los receptores sobre los que actúa se vuelven menos numerosos o responden de otra manera. Es la consecuencia esperable de una toma regular, puede instalarse en unas semanas, y varía mucho de una persona a otra (Brunner y cols., 2025). No dice nada del carácter de la persona y no se confunde con una adicción.

La abstinencia

Son los síntomas que aparecen cuando la dosis baja o se suspende, porque el organismo adaptado al medicamento tiene que reajustarse. Pueden aparecer incluso cuando el medicamento se ha tomado a las dosis prescritas (Organización Mundial de la Salud, 2022). Los más frecuentes se parecen a la ansiedad: nerviosismo, insomnio, irritabilidad, tensión y dolores musculares, temblores, sudores, palpitaciones, dolores de cabeza, náuseas. Otros desconciertan más porque son nuevos: una sensibilidad excesiva a la luz, al ruido o a los olores, hormigueos, una impresión de irrealidad o de estar desconectado de uno mismo, dificultades de concentración, pesadillas (Brunner y cols., 2025). Las formas graves, convulsiones, confusión, alucinaciones, se observan sobre todo tras la retirada brusca de dosis elevadas; son una urgencia médica (sección 9).

El rebote

Es la vuelta pasajera del síntoma para el que se había prescrito el medicamento, que se define habitualmente como más marcado que antes del tratamiento (Lerner y Klein, 2019): algunas noches peores, una ansiedad más viva durante unos días. Las recomendaciones lo distinguen de la abstinencia y de la vuelta duradera del trastorno (Brunner y cols., 2025), y la Haute Autorité de santé (2015) pide informar de ello a la persona en los días que siguen a la última toma.

La recaída

Es la vuelta duradera del trastorno de origen, sin relación temporal con un escalón: una ansiedad generalizada o un insomnio que vuelven a instalarse y persisten semanas después del final de la reducción. Requiere una reevaluación y un tratamiento propio del trastorno, no la reanudación automática del comprimido (Haute Autorité de santé, 2015).

Por qué la distinción importa, y por qué es difícil

Los síntomas de abstinencia más frecuentes se parecen a los del trastorno de origen, y distinguirlos es a menudo difícil, también para el médico (Brunner y cols., 2025). Algunos indicios orientan, sin embargo: el momento de aparición en relación con una bajada, la novedad o la intensidad inhabitual del síntoma (National Institute for Health and Care Excellence, 2022), y su evolución cuando la reducción hace una pausa (Brunner y cols., 2025). La sección 27 los transforma en cuatro preguntas que la persona aprende a hacerse sola. Lo que está en juego es concreto: leer un síntoma de abstinencia como la vuelta del trastorno lleva a volver a la dosis (sección 5).

Los síntomas prolongados

Algunas personas describen síntomas que persisten meses después de la retirada, a veces más: ansiedad, trastornos del sueño, síntomas sensoriales o musculares. Ashton (1991) los describió hace tiempo, subrayando que son difíciles de definir y de medir, y que no todos corresponden a una abstinencia en sentido farmacológico. La recomendación conjunta reconoce su existencia, indica que tienden a resolverse con el tiempo, que el apoyo psicológico puede ayudar durante ese periodo, y desaconseja reintroducir el medicamento para tratarlos (Brunner y cols., 2025). Su frecuencia y sus mecanismos no están establecidos. En la práctica, se nombran sin anunciarlos como probables, se distinguen de una recaída, y no se deja a una persona sola con ellos (sección 30).

5. Lo que mantiene la toma

La razón de partida, una época de insomnio, un duelo, una crisis de ansiedad, a menudo se ha extinguido hace tiempo. La toma continúa por otras razones, y son ellas las que el programa aborda.

El alivio inmediato

Cada toma alivia, y ese alivio es rápido: calma la ansiedad de la noche, evita la aprensión ante la noche y, en una persona físicamente dependiente, hace desaparecer los primeros signos de falta. Un comportamiento seguido de un alivio rápido se refuerza: es el mecanismo de todos los hábitos que alivian, y no requiere ninguna debilidad particular.

La lectura de los síntomas

Una toma olvidada o un intento de reducción producen síntomas de abstinencia o de rebote. La persona los lee como la prueba de que necesita el medicamento, vuelve a la dosis, los síntomas desaparecen, y la convicción se refuerza. La recomendación conjunta señala que muchos pacientes hacen esta lectura, e insiste en una información clara, a lo largo de toda la reducción, sobre lo que puede ocurrir (Brunner y cols., 2025). Es el bucle central. Se deshace aprendiendo a leer los síntomas de otra manera (sección 27).

El comprimido como seguridad

El comprimido guardado en el bolso, en la mesilla de noche o en la guantera tranquiliza incluso cuando no se toma. Como toda conducta de seguridad, impide descubrir que se habría podido hacer frente sin él. Trastorno de pánico y agorafobia: manual del terapeuta describe este mecanismo en detalle en su sección dedicada a los comportamientos de seguridad; se aplica aquí tal cual.

El gesto de la noche

En la clínica, muchas personas describen el comprimido de la hora de acostarse como un ritual: el vaso de agua, la caja, el gesto, y luego la cama. El gesto parece haberse convertido por sí solo en una señal de que es hora de acostarse. Es una observación clínica, que los ensayos no han medido como tal; explica por qué la sesión 3 sustituye el ritual en lugar de suprimirlo sin más.

Las creencias

«No puedo dormir sin él.» «Sin mi tratamiento, voy a recaer.» «Soy una persona nerviosa, siempre lo necesitaré.» «Si lo dejo, será terrible.» Estas creencias a menudo se han visto confirmadas por un intento de retirada brusca, vivido en soledad, que produjo exactamente lo que predecían. Se trabajan poniéndolas a prueba durante la reducción, y no discutiéndolas (sesiones 2, 6 y 8).

El miedo a la abstinencia

Muchas personas aplazan la retirada porque temen los síntomas o la vuelta de su trastorno (Brunner y cols., 2025). Este miedo es legítimo, y mantiene la toma por sí solo: no intentarlo protege de lo que se teme. Se trata informando, preparando y dando a la persona el control sobre el ritmo, lo que pide también la Haute Autorité de santé (2015).

La renovación de la receta

La renovación se hace a menudo sin que se plantee la cuestión de la retirada, cuando la Haute Autorité de santé (2015) pide planteársela en cada renovación. El programa sustituye esta renovación automática por una decisión explícita.

El círculo completo

Una noche difícil o una subida de ansiedad llaman al comprimido, que alivia, y el alivio refuerza la toma. La tolerancia reduce el efecto, pero la dependencia se instala. Una toma olvidada produce síntomas, leídos como la prueba de la necesidad; la creencia se endurece, el miedo a la retirada crece, y la receta se renueva.

Es el esquema que usted dibuja en la sesión 2.


Este programa está reservado a los profesionales

Se dirige a los profesionales de la salud mental y exige el envío de un justificante profesional y luego una suscripción profesional.

Lo que contiene el resto

  • 6. El modelo que guía este programa
  • 7. Lo que dicen las clasificaciones
  • 8. Diagnóstico diferencial y comorbilidades
  • 9. Seguridad y riesgos
  • 10. Evaluar: la entrevista, las medidas, los registros
  • 11. Lo que la investigación establece, y lo que no
  • 12. El lugar del medicamento
  • 13. Los objetivos del programa
  • 14. El marco terapéutico
  • 15. Sesión 1 — Evaluar y asegurar
  • 16. Sesión 2 — Comprender y decidir
  • 17. Sesión 3 — Dormir de otra manera
  • 18. Sesión 4 — El plan de reducción
  • 19. Sesión 5 — La ansiedad sin comprimido
  • 20. Sesión 6 — Leer los síntomas de la reducción
  • 21. Sesión 7 — El comprimido, las ganas y los hábitos
  • 22. Sesión 8 — Los últimos escalones
  • 23. Sesión 9 — Las primeras semanas sin él
  • 24. Sesión 10 — Balance y plan para lo que viene
  • 25. Las sesiones de recuerdo
  • 26. La decisión compartida y la entrevista motivacional, en detalle
  • 27. Leer y atravesar los síntomas de la reducción, en detalle
  • 28. El sueño durante y después de la retirada, en detalle
  • 29. La prevención de recaídas, en detalle
  • 30. Las situaciones particulares
  • 31. El entorno
  • 32. Cuando no basta
  • 33. Adaptar según el contexto
  • 34. Lo que no ha demostrado su eficacia, o lo que perjudica
  • 35. Las fichas y cómo utilizarlas
  • 36. Fidelidad: los ocho puntos que no hay que soltar
  • 37. Conclusión
  • 38. Preguntas frecuentes
  • 39. Referencias

Preguntas frecuentes

La persona me pregunta cuánto quitar, y cuándo. ¿Qué le respondo? Que eso se decide con su médico, y que su papel es ayudarla a preparar esa conversación, a mantener el plan y a atravesar los escalones. Ayúdela a escribir sus preguntas para el médico, y no dé ninguna opinión sobre la dosis, ni siquiera aproximada (sección 12).

Ya lo ha dejado varias veces de golpe, sin problemas. ¿Hace falta realmente un programa? Si la toma era corta o irregular, quizá no: una información y la opinión del médico bastan a menudo (sección 3). Si la toma es diaria desde hace tiempo, la ausencia de problemas en el pasado no garantiza nada, y una retirada brusca sigue estando desaconsejada (sección 9).

¿Cómo saber si es la abstinencia o la vuelta de su ansiedad? No siempre se sabe, pero cuatro preguntas orientan: el momento en relación con el último escalón, la novedad o la intensidad del síntoma, su evolución a dosis constante, y las señales de urgencia. Sección 27.

Ha vuelto a tomar un comprimido después de la retirada. ¿Hay que empezarlo todo de nuevo? No: es un desliz, no una recaída. Mire con ella la situación que lo precedió, retome la conducta escrita en la ficha 8, y véala antes de lo previsto si se repite (sección 29).

El médico no desea reducir. ¿Qué hacer? Respetar su decisión, que puede estar fundada (sección 3), y transmitirle lo que la persona desea y lo que usted observa. Una decisión compartida entre la persona y su médico sigue siendo la condición del programa; usted no reduce sin él.

Tiene 85 años y toma su somnífero desde hace treinta. ¿Es realmente razonable retirarlo? Es en esta población donde la retirada tiene más interés, a causa de las caídas, y donde los ensayos han obtenido los mejores resultados; la recomendación conjunta propone reducir en la mayoría de las personas de 65 años o más (Brunner y cols., 2025). La reducción es simplemente más lenta, y el entorno está más presente. Sección 30.

¿Estos medicamentos provocan la enfermedad de Alzheimer? La relación está debatida: un estudio encontró una asociación, otro no apoya una relación causal (Billioti de Gage y cols., 2014; Gray y cols., 2016). Dígalo así, sin servirse de ello para asustar. El riesgo de caída y el riesgo de accidente de tráfico, en cambio, están bien documentados (sección 9).

El sueño no mejora, un mes después de la retirada. ¿Es un fracaso? No: la mejoría puede tardar varios meses (Morin y cols., 2004). Mantenga las reglas del sueño, repita el ISI en los recuerdos y, si el insomnio persiste a los seis meses, trátelo por sí mismo con Tratar el insomnio crónico del adulto: manual del terapeuta.

¿Sirve realmente la terapia, si la reducción sola también funciona? La reducción es el pilar, y a menudo funciona sola (Oude Voshaar y cols., 2003). La terapia añade una ventaja clara a corto plazo (Darker y cols., 2015), también en las personas que toman un somnífero para un insomnio (Takaesu y cols., 2019), pero esta ventaja se difumina más allá de unos meses (sección 11). Este programa se dirige por tanto ante todo a aquellas en quienes la reducción sola ha fracasado o corre el riesgo de fracasar.

Las fichas para descargar

Los ejercicios de este programa, en PDF para imprimir. Reservados a los miembros.

Ver las fórmulasLas fichas para imprimir están incluidas en el acceso.
  1. 01Mi registroUna línea al día, para ver lo que pasa de verdad.
  2. 02Mi balanzaLo que este medicamento todavía me aporta, y lo que me cuesta.
  3. 03Mi plan de reducciónEl calendario es el de su médico. Esta página le ayuda a seguirlo.
  4. 04Mis nochesDormir sin comprimido se aprende, y eso empieza antes de la primera bajada.
  5. 05Cuando subeLa ansiedad y las sensaciones: interpretarlas, y dejarlas pasar.
  6. 06Mis hábitos y mis ganasEl comprimido no es solo un medicamento: es también un hábito.
  7. 07El rincón de los allegadosPara quienes viven al lado. Lo que ayuda, lo que no ayuda.
  8. 08Mi plan para lo que vieneHabrá noches difíciles. Están previstas.

Todas las fichas en un solo archivo, con índice.

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