Moneda

Volver a los recursos
Trastornos de la personalidadPara profesionales85 min de lectura

Personalidad narcisista: manual del terapeuta

Un protocolo de dieciséis sesiones clave, dentro de un tratamiento de alrededor de un año, para el adulto cuya valía personal depende de la superioridad y de la admiración, en forma grandiosa o vulnerable. Primero una alianza que evita a la vez la humillación y la admiración cómplice, objetivos formulados en los términos del paciente y una evaluación que busca la depresión y el riesgo suicida tras una herida. Después el círculo de la valía frágil, lo que la superioridad protege y cuesta, y la vergüenza, reconocida y nombrada. A continuación las críticas y los fracasos, la ira y la devaluación, las exigencias desmedidas, el lugar del otro, la reparación y la reciprocidad. Una valía personal realista, la distinción con la figura mediática del «perverso narcisista», un nivel de evidencia expuesto con honestidad, y las referencias.

En resumen

Este manual está dirigido a profesionales de la salud mental formados en terapia cognitivo-conductual y en el trabajo con los trastornos de la personalidad. Trata la personalidad narcisista del adulto: un sentimiento de la propia importancia, una necesidad de admiración, un sentimiento de tener derechos especiales, una empatía que falla cuando importa y, bajo estos rasgos, una valía personal frágil, una gran sensibilidad a la crítica y al fracaso, y una vergüenza rara vez dicha. Este trastorno se presenta en dos formas que a menudo se alternan en la misma persona: una forma grandiosa, segura de sí misma y dominante, y una forma vulnerable, susceptible, ansiosa y retraída. Estos pacientes rara vez consultan por su narcisismo. Vienen tras un fracaso, una humillación, una ruptura, un conflicto laboral, una depresión, o porque su pareja amenaza con irse. El programa descansa en una lectura precisa: lo que se trata no es el orgullo, sino la dependencia de la valía personal respecto a la superioridad, y la vergüenza que cada amenaza despierta. Por eso se evitan dos errores simétricos —confrontar humillando, lo que hace huir, y admirar para retener al paciente, lo que lo encierra—, se nombra la vergüenza bajo la ira, se tratan las críticas y los fracasos como acontecimientos que se pueden atravesar, y se devuelve un lugar al otro. El manual presta una atención especial al riesgo suicida tras una herida, distingue este trastorno de la figura mediática del «perverso narcisista» y dice lo que no sabe: ningún ensayo se centra específicamente en este trastorno.

Temática
Trastornos de la personalidad
Para quién
Para profesionales
Idiomas
FR · EN · DE · IT · ES · ZH · AR

Français · English · Deutsch · Italiano · Español · 中文 · العربية

El programa

Este programa es un manual de tratamiento destinado a profesionales de la salud mental. Presupone una formación clínica, experiencia con los trastornos de la personalidad y un marco de supervisión. No sustituye ni su juicio clínico ni su responsabilidad deontológica. Los criterios diagnósticos se reformulan aquí con nuestras propias palabras, nunca se reproducen. Dos advertencias propias de esta indicación. Una herida narcisista —un fracaso público, una ruptura, una caída en desgracia— es un momento de riesgo suicida a menudo subestimado en un paciente que parecía seguro de sí mismo, sección 9. Y el nivel de evidencia es escaso: ningún ensayo controlado se centra específicamente en este trastorno, lo que la sección 11 expone sin rodeos.

1. El programa de un vistazo

Indicación. Personalidad narcisista en el adulto, en régimen ambulatorio, en forma grandiosa o vulnerable, con sufrimiento o repercusión, y una demanda que el paciente formula, aunque sea de forma indirecta.

Modelo de referencia. Una terapia cognitiva de los trastornos de la personalidad, centrada en la valía personal condicional, en la vergüenza y en las respuestas defensivas ante la amenaza, enriquecida con elementos tomados de la terapia de esquemas para la comprensión de los modos —el modo que se engrandece, el modo que se aísla y se calma solo, la parte vulnerable— y con un trabajo sobre la capacidad de representarse el estado mental de los demás bajo tensión.

Formato. Un tratamiento de alrededor de un año, es decir, unas cuarenta sesiones; este manual describe dieciséis sesiones clave, organizadas en cinco fases, con los puntos de extensión indicados. Sesiones de 50 minutos, semanales. Sesiones de recuerdo. Una vigilancia de los abandonos precoces, frecuentes en esta indicación.

Mecanismo diana. Hacer visible el círculo que une la valía personal condicional, la amenaza, la vergüenza y las respuestas defensivas; reconocer y nombrar la vergüenza; atravesar las críticas y los fracasos sin derrumbarse ni atacar; reducir la ira y la devaluación; flexibilizar las exigencias desmedidas; restaurar la capacidad de percibir al otro; reparar; y construir una valía personal que soporte lo corriente.

Fase Sesión Objeto Producto de la sesión
I. Alianza 1 Encontrarse sin humillar Motivo formulado, competencia del paciente reconocida
2 Objetivos en sus términos Objetivos elegidos, encuadre escrito
3 Evaluar Estado de ánimo, riesgo suicida y consecuencias evaluados
II. Comprender 4 El círculo de la valía frágil Círculo dibujado con un episodio real
5 Lo que la superioridad protege y cuesta Balance escrito
6 La vergüenza Vergüenza identificada bajo dos reacciones
III. Cambiar 7 Críticas y fracasos Una crítica atravesada de otra manera
8 Ira y devaluación Demora de la respuesta instaurada
9 Exigencias y perfeccionismo Dos exigencias flexibilizadas
10 Balance a mitad del recorrido Medidas repetidas, plan revisado
IV. Relaciones 11 El otro existe Una situación revisada desde el punto de vista del otro
12 Reparar Una reparación preparada y hecha
13 La reciprocidad Un intercambio reequilibrado
V. Consolidar 14 Lo que hay debajo Creencias e historia vinculadas
15 Una valía personal realista Valores escritos, lo corriente aceptado
16 Balance, recaída, continuación Plan escrito, medidas repetidas

Lo que distingue este programa de los demás manuales de este sitio. Tres cosas. Un paciente que puede idealizar y luego devaluar a su terapeuta en el mismo mes. Una vergüenza que casi nunca se dice y que lo organiza todo. Y un riesgo suicida que se esconde detrás de la seguridad.

2. Antes de empezar

A quién va dirigido este programa

A psicólogos, psiquiatras y psicoterapeutas formados en terapia cognitivo-conductual, con experiencia en los trastornos de la personalidad, que puedan apoyarse en una supervisión. Estos tratamientos ponen a prueba al terapeuta de una manera particular: ser admirado, luego despreciado, ser puesto en competencia, ver cuestionada su competencia. Hace falta un lugar para hablar de ello.

Las cuatro decisiones previas

1. ¿Qué forma predomina? Grandiosa, vulnerable o alterna. La forma cambia la manera de implicar al paciente. Secciones 3 y 36.

2. ¿Hay una depresión o un riesgo suicida? En particular tras un fracaso, una ruptura, una caída en desgracia, un procedimiento judicial. Sección 9.

3. ¿Hay violencia? Hacia una pareja, hijos, subordinados, o un control coercitivo. Sección 35.

4. ¿Qué pide el paciente? A menudo no «cambiar mi personalidad». Más bien: dejar de estar deprimido, salvar su pareja, resolver un conflicto en el trabajo. Esa es la demanda que se acepta.

Lo que este programa no trata

Los pacientes en los que predominan los rasgos antisociales, con explotación de los demás, transgresión y violencia, que corresponden al manual respectivo y a una evaluación del riesgo.

Los episodios maníacos o hipomaníacos, cuya grandiosidad es episódica.

Las situaciones de violencia de pareja activa, que requieren primero la protección de la víctima y un programa especializado para el agresor.

Lo que este programa no es

No es una terapia que humilla al paciente para «hacer caer su ego». Tampoco es una terapia que lo refuerza en su superioridad para evitar que se vaya. No es un tratamiento para las víctimas de personas narcisistas, que necesitan otra ayuda.

Cómo utilizarlo

Lea primero las secciones 3 a 14: fundamentan las decisiones de las sesiones. Lea la sección 31 antes de la primera sesión: la alianza se juega desde el principio, y los abandonos precoces son frecuentes. Las sesiones descritas son sesiones clave; cada una puede ocupar dos o tres. La sección 39 dice lo que no hay que soltar.

3. El cuadro clínico

Lo que define el trastorno

Un patrón duradero y generalizado de grandiosidad —en la fantasía o en la conducta—, una necesidad de admiración y una falta de empatía, instalados desde el comienzo de la edad adulta y presentes en contextos variados.

Las formas que adopta

Un sentimiento exagerado de la propia importancia: exagerar los logros, esperar ser reconocido como superior.

Fantasías de éxito, poder, inteligencia, belleza o amor ideal sin límites.

La convicción de ser especial, de solo poder ser comprendido por personas o instituciones de alto nivel.

Una necesidad excesiva de admiración.

Un sentimiento de tener derechos especiales: esperar un trato de favor, que los demás se plieguen a sus expectativas.

La explotación de los demás para alcanzar sus fines.

Una falta de empatía: dificultad o negativa a reconocer los sentimientos y las necesidades de los demás.

La envidia, o la convicción de ser envidiado.

La arrogancia, actitudes altivas.

Las dos formas

La forma grandiosa: seguridad, dominancia, búsqueda activa de admiración, encanto, explotación, ira ante la contradicción. Se ve, y consulta poco.

La forma vulnerable: susceptibilidad, ansiedad, vergüenza, retraimiento, sentimiento de ser incomprendido o infravalorado, rencor, fantasías de grandeza mantenidas en secreto, depresión. Consulta más, y a menudo se confunde con una personalidad evitativa o con una depresión.

Las dos formas se alternan a menudo en la misma persona: grandiosa cuando todo va bien, vulnerable tras un fracaso. Las clasificaciones describen sobre todo la primera; la clínica se encuentra a menudo con la segunda.

Lo que describen los pacientes

Rara vez un narcisismo. Describen un mundo que no les reconoce su valía, compañeros mediocres o envidiosos, una pareja que no les comprende, fracasos injustos. Describen también, cuando la alianza lo permite, un agotamiento por tener que brillar, un miedo a ser desenmascarados como corrientes, un vacío, una soledad en medio de la admiración, y una vergüenza que puede volverse insoportable.

Lo que se ve en consulta

Según la forma: una seguridad que busca impresionar, preguntas sobre los títulos del terapeuta, una manera de corregir o de dominar el intercambio; o una reserva herida, una susceptibilidad ante la menor observación, una queja de ser incomprendido. En ambos casos, una gran sensibilidad a todo lo que se parece a un juicio, y oscilaciones rápidas entre la idealización y la devaluación del terapeuta.

Epidemiología

Las estimaciones en población general varían mucho según los métodos. El diagnóstico categorial se establece más a menudo en hombres. La forma vulnerable está probablemente infradiagnosticada. El trastorno se asocia a dificultades relacionales, a depresiones, a consumos, y a un riesgo suicida tras reveses.

4. El círculo de la valía frágil

El modelo que guía este programa es cognitivo e interpersonal. Se presenta al paciente sin jerga, y sin la palabra «narcisismo» si él no la usa.

La pieza central

Una valía personal condicional: solo valgo algo si soy excepcional; ser corriente es no valer nada; si no soy el mejor, soy un inútil. Se acompaña de un ideal de sí mismo desmedido y de una vergüenza que acecha detrás de cada distancia respecto a ese ideal.

Se forma en historias variadas —una valía otorgada solo por los logros, una admiración sin límites que no aprendió a soportar lo corriente, una negligencia o una humillación que hicieron necesaria la superioridad—, y no se impone.

Los eslabones

1. La situación de comparación o de evaluación. Una crítica, un fracaso, un compañero ascendido, una pareja menos atenta, una mirada, una expectativa.

2. La amenaza percibida. La distancia respecto al ideal se hace visible: van a ver que no soy tan excepcional.

3. La vergüenza, a menudo breve, rara vez consciente, casi nunca dicha.

4. La respuesta defensiva, en una de tres formas:

el ataque —ira, devaluación del otro, desprecio, contraataque—;

la sobrecompensación —engrandecerse, recordar los propios logros, dominar—;

el retraimiento —aislarse, calmarse por medios solitarios, consumir, desinteresarse—.

5. El efecto inmediato. La vergüenza se mantiene a distancia, la valía personal se restaura por un tiempo. La respuesta se refuerza.

6. La reacción de los demás. Conflictos, alejamiento, pérdida de relaciones, sanciones profesionales, aislamiento.

7. La confirmación, en dos formas: los demás son mediocres y envidiosos —que mantiene la grandiosidad— o no valgo nada —que abre paso al derrumbe—.

El derrumbe

Cuando las defensas ya no bastan —un fracaso masivo, una ruptura, una caída en desgracia pública, una enfermedad, la edad—, la vergüenza desborda. Es el momento de la depresión, de los consumos y del riesgo suicida. Sección 33.

La empatía bajo amenaza

Muchos pacientes narcisistas saben representarse lo que sienten los demás; a menudo lo hacen muy bien cuando no están amenazados. Es bajo amenaza cuando el otro desaparece, reducido a un obstáculo o a un espejo. Por eso el trabajo se centra menos en aprender la empatía que en su disponibilidad cuando la vergüenza está presente.

Lo que hace el tratamiento

Hace visible el círculo, enseña a reconocer y a nombrar la vergüenza, sustituye las respuestas defensivas por otras maneras de atravesar la amenaza, flexibiliza las exigencias y la valía personal condicional, devuelve un lugar al otro, y construye una valía personal que soporta lo corriente.

Lo que el modelo explica al paciente

Que ha puesto el listón muy alto, y que paga el precio. Que sus reacciones de ira o de retraimiento le protegen de un dolor real. Que esa protección le cuesta sus relaciones y a veces su carrera. Y que se puede aprender a soportar no ser excepcional en cada instante, sin dejar de ser alguien.

5. Narcisismo corriente, figura mediática y trastorno

Por qué existe esta sección

Porque la palabra «narcisista» está en todas partes: en los medios, en los libros de autoayuda, en las redes sociales, en las separaciones. Designa unas veces una confianza en uno mismo corriente, otras una pareja difícil, otras un depredador. Esta confusión perjudica a los pacientes que presentan realmente el trastorno, y a las personas que sufren sus efectos en su entorno.

Lo que hay que distinguir

La autoestima sana, estable, que soporta la crítica y el fracaso.

El narcisismo corriente, rasgo de personalidad presente en todo el mundo en grados diversos, a veces útil —ambición, seguridad, liderazgo.

Los rasgos narcisistas marcados, sin sufrimiento ni repercusión importantes.

El trastorno de la personalidad narcisista, con un funcionamiento rígido y una repercusión.

El «perverso narcisista»

Este término, muy extendido en el ámbito francófono y cada vez más presente también en español, no es un diagnóstico: no figura ni en el DSM-5-TR ni en la CIE-11. Procede de una reflexión psicoanalítica y se ha convertido en una figura mediática que designa a una persona manipuladora, fría y destructiva en las relaciones. Lo que describe este término corresponde, según los casos, a la personalidad narcisista, a la personalidad antisocial, a la psicopatía, o a conductas de violencia y de control coercitivo que no corresponden a ningún trastorno de la personalidad.

Lo que usted hace: no lo utiliza como diagnóstico. Escucha el sufrimiento de las personas que lo emplean para describir lo que han vivido, y las orienta hacia una ayuda adecuada, especialmente en caso de violencia o de dominación. No lo emplea para un paciente.

El peso de la etiqueta

El diagnóstico de personalidad narcisista es hoy un insulto corriente. Comunicarlo bruscamente a un paciente cuya valía personal es frágil puede provocar una ruptura o un derrumbe. Se describen las dificultades, se habla de valía personal frágil y de sensibilidad a la crítica, y se responde con honestidad si el paciente pregunta.


Este programa está reservado a los profesionales

Se dirige a los profesionales de la salud mental y exige una verificación del título y luego una suscripción profesional.

Preguntas frecuentes

¿Hay que comunicar el diagnóstico? Con prudencia. El término se vive a menudo como un insulto. Se habla de valía personal frágil, de sensibilidad a la crítica, de exigencias muy altas. Si el paciente pregunta, se responde con honestidad.

El paciente me dice que soy el mejor terapeuta que ha conocido. Acójalo sin alimentarse de ello, y prepare el momento en que se decepcionará. Sección 31.

Me dice que soy un incompetente. No se defienda, busque la herida, y reconozca su parte si la hay. Sección 31.

Parece muy seguro de sí mismo: ¿hay que preguntar de verdad por el suicidio? Sí, sobre todo tras un fracaso, una ruptura o una caída en desgracia. Sección 33.

Su mujer me llama para decirme que es un perverso narcisista. Escuche, no establezca ningún diagnóstico a partir de ese testimonio, respete el secreto profesional, evalúe la seguridad, y oriéntela hacia una ayuda para ella misma. Sección 34.

Pide horarios especiales y unos honorarios negociados. La misma respuesta que para cualquier otro paciente, dicha con respeto. Sección 14.

Solo habla de sus éxitos. Reconózcalos, y después vuelva a lo que le trae y a lo que no va bien. Busque lo que protegen esos relatos.

Lo reconoce todo, pero nada cambia. Compruebe que el trabajo toca la vergüenza, y no solo las ideas. Una comprensión brillante puede ser una nueva manera de dominar la sesión. Sección 32.

¿Personalidad narcisista o antisocial? Busque lo que motiva las conductas: la admiración y la superioridad, o el beneficio y la transgresión. A veces coexisten. Secciones 7 y 36.

¿Cuánto tiempo? Un año aproximadamente, con sesiones de recuerdo. A menudo más para las formas graves.

Las fichas para descargar

Los ejercicios de este programa, en PDF para imprimir. Reservados a los miembros.

Ver las fórmulasLas fichas para imprimir están incluidas en el acceso.
  1. 01Lo que quiero conseguirEn mis términos, y en hechos.
  2. 02Mi círculoCuando algo me toca, lo que hago, y lo que sigue.
  3. 03Justo antesLo que se siente cuando uno se siente expuesto.
  4. 04Críticas y rabiaUna crítica se refiere a un momento, no a una persona entera.
  5. 05Los demásLos que admiran, y los que conocen.
  6. 06De las exigencias a los valoresLo que quedará cuando ya no sea el que más rinde.
  7. 07Cuando estoy heridoEscrito en frío, para un momento en que todo parecerá perdido.

Todas las fichas en un solo archivo, con índice.

personalidad narcisistatrastorno de la personalidad narcisistanarcisismo patológiconarcisismo grandiosonarcisismo vulnerablevergüenzaautoestimacríticafracasoempatíairadevaluaciónperverso narcisistatrastornos de la personalidadprotocolomanualprofesionalesDSM-5CIE-11

Descubra también