Acompañar a un niño o a un adolescente en duelo
Lo que un niño comprende de la muerte según su edad, las palabras exactas para anunciarla, y el factor que mejor predice cómo saldrá adelante — no es el que se cree, y depende de usted.
Dr. Zayan Al-Falasi, médico psiquiatra
En resumen
Esta guía se dirige a un padre o una madre, un padrastro o madrastra, un abuelo, un docente o un profesional que acompaña a un niño o a un adolescente después de un fallecimiento. Expone lo que ha establecido la investigación: cómo se construye con la edad la comprensión de la muerte, a qué se parece realmente la pena de un niño, lo que ayuda y lo que perjudica pese a las buenas intenciones, y sobre todo el factor protector mejor demostrado — del que usted es el portador. Indica también con precisión cuándo consultar, y qué pedir.
- Temática
- Duelo
- Para quién
- Para un ser querido
- Idiomas
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El programa
Esta guía acompaña, no sustituye a nadie. La gran mayoría de los niños en duelo no necesitan ni diagnóstico ni tratamiento: necesitan adultos presentes e informados. Una minoría, en cambio, desarrolla dificultades duraderas que se tratan — la sección 22 dice cómo reconocerlas y qué pedir. Si el niño o el adolescente habla de morir, de reunirse con la persona fallecida, si se hace daño, o si está en peligro, no espere: contacte hoy con su médico, con un servicio de urgencias pediátricas o con una línea de escucha de su región. Cuente con cuarenta y cinco minutos de lectura.
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Lo que contiene el resto
- 3. Lo que un niño comprende de la muerte, según la edad
- 4. A qué se parece la pena de un niño
- 5. El adolescente es otra cosa
- 6. Lo que muestran los estudios
- 7. El duelo traumático del niño
- 8. Anunciar la muerte: las palabras exactas
- 9. Responder a las preguntas
- 10. La culpa y el pensamiento mágico
- 11. El funeral y los rituales
- 12. Sostener el marco
- 13. El vínculo que continúa
- 14. Cuidar de usted
- 15. La escuela
- 16. Las fechas, y el reduelo a cada edad
- 17. La muerte de un progenitor
- 18. La muerte de un hermano o de una hermana
- 19. El suicidio
- 20. Antes de la muerte: una enfermedad anunciada
- 21. Los errores frecuentes y bien intencionados
- 22. Cuándo consultar, y qué pedir
- 23. Preguntas frecuentes
- 24. Fuentes y fundamentos
Preguntas frecuentes
No llora en absoluto. ¿Es grave? No. En el niño igual que en el adulto, la ausencia de lágrimas no predice dificultades posteriores. Lo que cuenta es que sepa que puede, y que alguien siga hablando de la persona.
Juega y ríe tres días después. ¿Lo ha entendido? Ha comprendido lo que su edad le permite comprender (sección 3), y el juego no dice lo contrario: es el funcionamiento normal del duelo en el niño, a ráfagas. Sección 4.
Dice que ve a su madre, que habla con ella. Muy frecuente, y no es un signo de trastorno. Escuche sin corregir ni fomentar.
¿Hay que llevarlo al cementerio? Proponga, explique de antemano, déjele libre. Algunos niños encuentran ahí un apoyo importante, otros no van nunca.
¿Debo llevarlo a un psicólogo? No por principio. Los datos no respaldan el acompañamiento sistemático de todos los niños en duelo. Remítase a los signos de la sección 22.
¿Puedo llorar delante de él? Sí, nombrando lo que ocurre y mostrando que usted se recupera. Lo que es difícil para él es convertirse en su consolador.
Está enfadado con el fallecido. Es normal y frecuente, a cualquier edad. Autoríceselo explícitamente: «se puede estar triste y enfadado con alguien al mismo tiempo.»
¿Cuánto tiempo? No hay una duración normal. Lo que cuenta es el movimiento: ¿cambia algo, aunque sea despacio? Y espere que el tema vuelva en cada etapa de su desarrollo — sección 16.
¿Va a dañarlo para siempre? En la mayoría de los casos, no. Es la pregunta que atormenta a todos los padres en duelo, y la respuesta de los estudios de seguimiento es clara: la mayoría de los niños que pierden a un ser querido están bien en la edad adulta. Lo que marca la diferencia está en gran parte en sus manos, y no exige ser perfecto — solo estar presente, ser honesto y ser fiable.