Trastornos de la personalidadPara profesionales125 min de lectura

Personalidad dependiente: manual del terapeuta

Un protocolo de dieciséis sesiones clave, dentro de un tratamiento de alrededor de un año, para el adulto que se siente incapaz de afrontar las cosas solo, que se apoya en los demás para decidir y actuar, que se somete para no perder sus relaciones y que teme la separación. Primero una alianza que acoge sin hacerse cargo, objetivos que pertenecen al paciente y una evaluación que busca la violencia, el control coercitivo y la depresión. Después el círculo de la dependencia, lo que protege y cuesta, y las peticiones de ayuda y de tranquilización. A continuación decidir solo, hacer solo, soportar la incertidumbre y la soledad, expresar un desacuerdo, reequilibrar las relaciones y atravesar una separación. Una creencia de incapacidad revisada, una identidad propia, un final de la terapia preparado desde el principio, la distinción con la dependencia sana y con las situaciones de control coercitivo, un nivel de evidencia expuesto con honestidad, y las referencias.


Dr. Zayan Al-Falasi, médico psiquiatra

Temática
Trastornos de la personalidad
Para quién
Para profesionales
Idiomas
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El programa

Este programa es un manual de tratamiento destinado a profesionales de la salud mental. Presupone una formación clínica, experiencia con los trastornos de la personalidad y un marco de supervisión. No sustituye ni su juicio clínico ni su responsabilidad deontológica. Los criterios diagnósticos se reformulan aquí con nuestras propias palabras, nunca se reproducen. Dos advertencias propias de esta indicación. Una conducta de sumisión puede ser la consecuencia de una violencia o de un control coercitivo más que un rasgo de personalidad: se evalúa la seguridad antes de establecer un diagnóstico, sección 9. Y una ruptura o un duelo puede producir en estos pacientes un derrumbe con un riesgo suicida real, sección 35.

El aviso del principio de los recursos está oculto.

1. El programa de un vistazo

Indicación. Personalidad dependiente en el adulto, en régimen ambulatorio, con sufrimiento o repercusión, una vez evaluada la seguridad.

Modelo de referencia. Una terapia cognitivo-conductual de los trastornos de la personalidad (Beck y cols., 2015), centrada en el círculo de la dependencia y en la creencia de incapacidad (sección 4), que integra la resolución de problemas (sesión 7; D'Zurilla y Nezu, 2007), la exposición graduada a la autonomía y a la soledad, la asertividad y elementos tomados de la terapia de esquemas para comprender las creencias tempranas. La terapia de esquemas es una extensión de la terapia cognitivo-conductual, concebida para los trastornos de la personalidad: trabaja las creencias centrales formadas en la infancia, a las que llama esquemas (Young y cols., 2003).

Formato. Un tratamiento de alrededor de un año, es decir, unas cuarenta sesiones; este manual describe dieciséis sesiones clave, organizadas en cinco fases, y cada una puede extenderse a lo largo de dos o tres sesiones (sección 2). Sesiones de 50 minutos, semanales y después espaciadas en la última fase. El final se anuncia desde el principio; después siguen tres sesiones de recuerdo, al cabo de uno, tres y seis meses (sesión 16).

Mecanismo diana. Hacer visible el círculo que une la creencia de incapacidad, la ansiedad, las conductas de dependencia y la ausencia de experiencia de competencia; reducir las peticiones de consejo y de tranquilización; decidir y hacer solo; soportar la incertidumbre y la soledad; expresar un desacuerdo; reequilibrar las relaciones; atravesar la separación; y construir una identidad propia.

Fase Sesión Objeto Producto de la sesión
I. Alianza 1 Acoger sin hacerse cargo Motivo formulado, seguridad evaluada
2 Objetivos que pertenecen al paciente Objetivos elegidos por él, final anunciado
3 Evaluar Estado de ánimo, riesgo, violencia y control evaluados
II. Comprender 4 El círculo de la dependencia Círculo dibujado con una situación real
5 Lo que la dependencia protege y cuesta Balance escrito
6 Peticiones de ayuda y de tranquilización Peticiones registradas, una petición aplazada al día
III. Cambiar 7 Decidir solo Una decisión tomada por etapas
8 Hacer solo Jerarquía de autonomía, dos escalones superados
9 Incertidumbre y soledad Un momento a solas vivido y revisado
10 Balance a mitad del recorrido Medidas repetidas, plan revisado
IV. Relaciones 11 Expresar un desacuerdo Un desacuerdo o una negativa expresados
12 Relaciones más equilibradas Red ampliada, un intercambio reequilibrado
13 Separación y pérdida Un plan para una separación escrito
V. Consolidar 14 La creencia de incapacidad Creencia revisada con las pruebas
15 Una identidad propia Gustos, valores y proyectos escritos
16 Balance, final, recaída Plan escrito, final preparado, medidas repetidas

Una «jerarquía» es una lista de situaciones que el paciente ordena de la más fácil a la más difícil; cada una es un «escalón» de ella, que afronta solo y por orden (sección 32).

Lo que distingue este programa de los demás manuales de este sitio. Tres cosas. Un paciente que pide que se le guíe, y un terapeuta que debe resistirse a hacerlo. Un final de la terapia que es en sí mismo una exposición, ya que en él el paciente atraviesa una separación anunciada y preparada (sección 30). Y una frontera que mantener con las situaciones de control coercitivo, en las que la sumisión no es un rasgo sino una forma de sobrevivir.

2. Antes de empezar

Las cuatro decisiones previas

1. ¿Está el paciente a salvo? Una violencia o un control coercitivo en curso lo cambia todo: la prioridad es la seguridad, y el diagnóstico esperará. Secciones 9 y 33.

2. ¿La dependencia es un rasgo duradero o una reacción? Puede ser la reacción a una depresión, a una enfermedad, a un duelo, a una discapacidad o a un control coercitivo. Sección 5.

3. ¿Hay una depresión, un trastorno de ansiedad o un uso de medicamentos que tratar? La sección 8 indica si se tratan antes del programa o al mismo tiempo.

4. ¿Cómo se preparará el final? Se fija desde el principio una duración aproximada y un espaciamiento progresivo. Sección 31.

Lo que este programa no trata

Las situaciones de violencia o de control coercitivo en curso, que requieren primero protección.

Las dependencias ligadas a una discapacidad, una enfermedad o una edad avanzada, que requieren un acompañamiento de la autonomía real y no un tratamiento de la personalidad.

Las depresiones graves, que se tratan primero.

Cómo utilizarlo

Lea primero las secciones 3 a 14: fundamentan las decisiones de las sesiones. Lea las secciones 31 y 33 antes de la primera sesión: la dependencia del terapeuta empieza desde los primeros intercambios, y la cuestión del control coercitivo se plantea desde la evaluación. Las sesiones descritas son sesiones clave; cada una puede ocupar dos o tres, y usted pasa a la siguiente cuando se alcanza su criterio de paso. La sección 39 dice lo que no hay que soltar. La carpeta del paciente consta de siete fichas: 1, «Lo que quiero» (sesión 2); 2, «Mi círculo» (sesiones 4 y 5); 3, «Preguntar, decidir» (sesiones 6 y 7); 4, «Hacer solo, estar solo» (sesiones 8, 9 y 14); 5, «Decir que no, y otros vínculos» (sesiones 11 y 12); 6, «El rincón de los allegados» (secciones 32 y 34); 7, «Si pierdo a alguien, y después» (sesiones 13 a 16).

3. El cuadro clínico

Lo que define el trastorno

Una necesidad generalizada y excesiva de que se ocupen de uno, que lleva a un comportamiento sumiso y pegajoso y a un miedo a la separación, instalada desde el comienzo de la edad adulta y presente en contextos variados.

Las formas que adopta

Tener dificultades para tomar decisiones cotidianas sin muchos consejos y tranquilización.

Dejar que otros asuman la responsabilidad de los ámbitos importantes de su vida.

Tener dificultades para expresar un desacuerdo, por miedo a perder el apoyo o la aprobación.

Tener dificultades para iniciar proyectos o hacer las cosas solo, por falta de confianza en su juicio o sus capacidades más que por falta de motivación.

Llegar muy lejos para obtener el apoyo de los demás, hasta ofrecerse voluntario para tareas desagradables.

Sentirse incómodo o impotente cuando está solo, por miedo a no saber arreglárselas.

Buscar con urgencia una nueva relación de apoyo cuando termina una relación cercana.

Preocuparse de forma poco realista por el miedo a quedarse solo para valerse por sí mismo.

Lo que describen los pacientes

La impresión de ser incapaz, frágil, menos competente que los demás. Ansiedad en cuanto hay que elegir. Alivio cuando otro decide. El miedo, a veces constante, a que la pareja se vaya o a que el padre o la madre muera. Desacuerdos nunca dichos. Cosas aceptadas para mantener la paz. Una vida organizada alrededor de alguien. Y a veces una gran soledad en medio de esa dependencia, y la vergüenza de ser «así».

Lo que se ve en consulta

Un paciente cálido, colaborador, agradecido, que pregunta a menudo qué debe hacer, que se pone en manos del terapeuta, que busca la aprobación, que rara vez dice que no, que puede llegar acompañado y dejar hablar al acompañante. Peticiones de contacto entre sesiones. Una mejoría rápida al principio, ligada a la relación más que al cambio.

Las dos maneras de ser dependiente

La dependencia no se manifiesta solo mediante la pasividad. Algunos pacientes despliegan una gran actividad para conservar las relaciones de las que dependen: hacerse indispensables, cuidar, seducir, anticiparse a las necesidades del otro, a veces controlar. Esta forma activa se desconoce a menudo.

Epidemiología

La personalidad dependiente es menos frecuente en población general que otros trastornos de la personalidad, pero es frecuente en las consultas. El diagnóstico se establece más a menudo en mujeres, lo que plantea preguntas sobre sesgos de género (Disney, 2013). El trastorno se asocia a la depresión, a los trastornos de ansiedad, a un uso prolongado de medicamentos y a un riesgo de permanecer en relaciones de maltrato.

4. El círculo de la dependencia

El modelo que guía este programa es cognitivo y conductual. Se presenta al paciente sin jerga.

La pieza central

Una creencia de incapacidad: no puedo solo, soy débil, me voy a equivocar. Se acompaña de una creencia sobre los demás —los demás son más fuertes y saben más, necesito a alguien para sobrevivir— y de reglas: para no ser abandonado, tengo que hacer lo que se espera de mí; si no estoy de acuerdo, me dejarán.

Se forma en historias variadas: una sobreprotección que no dejó al niño hacer las cosas solo, un padre o una madre ansiosos o autoritarios, una enfermedad en la infancia, un temperamento ansioso, separaciones tempranas o un entorno en el que la autonomía se castigaba. No se aplica sin más ninguno de estos orígenes a la historia del paciente: se busca con él lo que ha pesado.

Los eslabones

1. La situación. Una decisión que tomar, una tarea nueva, un momento a solas, un posible desacuerdo, una amenaza de separación.

2. Los pensamientos. Me voy a equivocar, no sabré hacerlo, se va a enfadar, sin él no lo conseguiré.

3. La emoción. Ansiedad, a veces pánico, sensación de impotencia.

4. Las conductas de dependencia:

pedir consejo y tranquilización, a menudo varias veces y a varias personas;

dejar que el otro decida o haga;

someterse —aceptar, no contradecir, complacer—;

aferrarse —buscar la presencia, evitar la soledad, multiplicar los contactos—;

hacerse indispensable, en la forma activa.

5. El alivio inmediato. La ansiedad baja, la relación se preserva. Las conductas se refuerzan.

6. La ausencia de experiencia de competencia. El paciente nunca descubre que habría podido decidir solo, hacerlo solo, decir que no sin ser abandonado. Las competencias no se desarrollan.

7. Las consecuencias. Relaciones desequilibradas, un entorno agotado, a veces un rechazo, a veces una explotación, y una vida que no se parece a lo que el paciente habría elegido.

8. La confirmación. Sin él, no lo habría conseguido.

La paradoja de la relación

Las conductas de dependencia buscan conservar la relación, y pueden dañarla: el otro se agota, se cansa o se aprovecha. Cuando la relación termina, la creencia se confirma y la urgencia de encontrar a otra persona puede llevar hacia una relación todavía menos segura.

Lo que hace el tratamiento

Hace visible el círculo, reduce las conductas de dependencia mediante una autonomía graduada, construye experiencias de competencia, enseña a soportar la incertidumbre y la soledad, ejercita el desacuerdo, reequilibra las relaciones, prepara la separación y revisa la creencia de incapacidad.

Lo que el modelo explica al paciente

Que pedir ayuda le alivia de verdad, y que ese alivio le impide aprender lo que sabe hacer. Que lo que cree sobre sus capacidades nunca se ha comprobado. Y que vamos a comprobarlo, escalón a escalón.

5. Dependencia sana, cultura y situaciones de dependencia real

Por qué existe esta sección

Porque la dependencia forma parte de la condición humana, se valora en numerosas culturas, puede ser la consecuencia normal de una situación, y porque una sumisión puede ser el producto de una violencia. Establecer este diagnóstico de forma errónea puede herir, y a veces poner en peligro.

La dependencia sana

Pedir ayuda, apoyarse en los allegados, sentirse mejor con la pareja, temer una separación, pedir consejo antes de una decisión importante: nada de eso es patológico. La dependencia se convierte en un problema cuando es rígida, cuando no deja elección y cuando cuesta.

Las normas culturales

En numerosos contextos, la interdependencia familiar, la deferencia hacia los mayores, las decisiones tomadas en familia, la convivencia prolongada con los padres o el hecho de pasar a un segundo plano ante el grupo son normas. Se evalúan el sufrimiento y la repercusión en el contexto del paciente.

Las normas de género

Unos roles de género que esperan de las mujeres docilidad, cuidado de los demás y discreción, y un diagnóstico establecido más a menudo en mujeres, invitan a la prudencia: se distingue un rasgo generalizado de una adaptación a expectativas sociales.

Las situaciones de dependencia real

La enfermedad, la discapacidad, la edad avanzada: una dependencia funcional real no es un trastorno de la personalidad.

La dependencia económica o administrativa, por ejemplo en una migración reciente.

La depresión y los trastornos de ansiedad, que producen una dependencia transitoria.

El control coercitivo y la violencia

Una persona sometida a violencia de pareja, a un control coercitivo —un conjunto de conductas mediante las cuales un miembro de la pareja vigila, aísla y restringe al otro, incluso sin violencia física— o a una manipulación sectaria puede presentar una sumisión, una incapacidad para decidir, un miedo intenso a la separación, que son los efectos de la violencia y no un rasgo de personalidad. Diagnosticar una personalidad dependiente en este contexto puede llevar a culpar a la víctima y a no ver el peligro. Sección 33.

Lo que usted busca

Una dependencia elegida: poder apoyarse en los demás y poder prescindir de ellos, poder pedir ayuda y poder decidir solo, poder querer a alguien y poder sobrevivir a su marcha.

El peso de la etiqueta

El término «dependiente» se entiende a menudo como «débil». Se habla más bien de una manera de protegerse de la ansiedad apoyándose en los demás, que ha acabado costando cara. Si el paciente pregunta, se responde con honestidad.


Este programa está reservado a los profesionales

Se dirige a los profesionales de la salud mental y exige el envío de un justificante profesional y luego una suscripción profesional.

Lo que contiene el resto

  • 6. Lo que dicen las clasificaciones
  • 7. Diagnóstico diferencial
  • 8. Comorbilidades y lo que cambian
  • 9. Los riesgos: violencia, control coercitivo, derrumbe, suicidio
  • 10. Evaluar
  • 11. Lo que la investigación establece — y lo que no establece
  • 12. El lugar del medicamento
  • 13. Los objetivos del programa
  • 14. El encuadre terapéutico y la posición del terapeuta
  • 15. Sesión 1 — Acoger sin hacerse cargo
  • 16. Sesión 2 — Objetivos que pertenecen al paciente
  • 17. Sesión 3 — Evaluar
  • 18. Sesión 4 — El círculo de la dependencia
  • 19. Sesión 5 — Lo que la dependencia protege y cuesta
  • 20. Sesión 6 — Peticiones de ayuda y de tranquilización
  • 21. Sesión 7 — Decidir solo
  • 22. Sesión 8 — Hacer solo
  • 23. Sesión 9 — Incertidumbre y soledad
  • 24. Sesión 10 — Balance a mitad del recorrido
  • 25. Sesión 11 — Expresar un desacuerdo
  • 26. Sesión 12 — Relaciones más equilibradas
  • 27. Sesión 13 — Separación y pérdida
  • 28. Sesión 14 — La creencia de incapacidad
  • 29. Sesión 15 — Una identidad propia
  • 30. Sesión 16 — Balance, final, recaída
  • 31. La alianza y la dependencia del terapeuta
  • 32. La autonomía graduada en la práctica
  • 33. La violencia de pareja y el control coercitivo
  • 34. La pareja y la familia
  • 35. Ruptura, duelo y crisis suicida
  • 36. Las formas particulares
  • 37. Cuando no basta
  • 38. Lo que no ha demostrado su eficacia, o lo que perjudica
  • 39. Fidelidad: los ocho puntos que no hay que soltar
  • 40. Conclusión
  • 41. Preguntas frecuentes
  • 42. Referencias

Preguntas frecuentes

¿Hay que comunicar el diagnóstico? No necesariamente con ese nombre, y nunca en una situación de control coercitivo no evaluada. Se habla de una manera de apoyarse en los demás para afrontar la ansiedad. Si el paciente pregunta, se responde con honestidad.

El paciente me pregunta sin cesar qué debe hacer. Devuelva la pregunta con calidez, y explique por qué. Distinga una información necesaria de una decisión. Sección 31.

Me envía mensajes entre sesiones. Aplique el encuadre acordado, y trabaje en sesión lo que ha ocurrido. Sección 31.

Sigue con una pareja que la maltrata. Evalúe la seguridad, nombre la violencia, respete su ritmo y no condicione el tratamiento a una ruptura. Sección 33.

Hace todo lo que le propongo, pero nada cambia realmente. Busque la conformidad, y déjele más el control de las sesiones y de las tareas. Sección 31.

Tiene miedo al final de la terapia. Es esperable, y es material de trabajo. Prepárelo desde el principio. Sección 30.

Su pareja viene a todas las sesiones. Vea al paciente a solas al menos una parte del tiempo, en particular para evaluar la violencia. Sección 10.

¿Dependiente o límite? Busque la ira, la impulsividad, las autolesiones y la alternancia entre idealización y devaluación. Sección 7.

Toma un ansiolítico cada vez que está sola. Trabájelo con quien prescribe, y trátelo como una conducta de dependencia. Sección 36.

¿Cuánto tiempo? Un año aproximadamente, con un espaciamiento progresivo, y después tres sesiones de recuerdo, al cabo de uno, tres y seis meses (sesión 16).

Las fichas para descargar

Los ejercicios de este programa, en PDF para imprimir. Reservados a los miembros.

Ver las fórmulasLas fichas para imprimir están incluidas en el acceso.
  1. 01Lo que quieroPara mí, y no para los demás.
  2. 02Mi círculoLo que me aporta dejarlo en manos de alguien, y lo que me cuesta.
  3. 03Preguntar, decidirNo hay una respuesta correcta que otra persona conozca en mi lugar.
  4. 04Hacer solo, estar soloLa confianza llega haciendo, no recibiendo consejos.
  5. 05Decir que no, y otros vínculosUn desacuerdo no es una ruptura.
  6. 06El rincón de los allegadosDejar hacer, aunque sería más sencillo hacerlo en su lugar.
  7. 07Si pierdo a alguien, y despuésEl dolor de una pérdida no es la imposibilidad de sobrevivir a ella.

Todas las fichas en un solo archivo, con índice.

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