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SueñoPara uno mismo55 min de lectura

Las pesadillas: recuperar el control de sus noches

Despertarse sobresaltado, con el corazón desbocado, por el mismo sueño por décima vez, y luego temer la noche siguiente. Esta guía explica qué es una pesadilla y qué no lo es, por qué las pesadillas se instalan, y cómo librarse de ellas con el método que recomiendan los especialistas del sueño: reescribir la pesadilla y después repetir cada día, despierto, su nueva versión. Una sección entera ayuda a las madres y los padres de niños que tienen pesadillas.

En resumen

Esta guía se dirige a los adultos que tienen pesadillas frecuentes, tras un trauma o sin una causa clara, a quienes comparten sus noches, y a los padres de niños que se despiertan asustados. Distingue las pesadillas de los terrores nocturnos, del sonambulismo y de los despertares de la apnea del sueño, y después describe lo que la investigación ha establecido: la eficacia de la repetición en imaginación y sus límites, la complejidad de las decisiones sobre la medicación, el vínculo entre pesadillas e ideas suicidas. Propone luego un método paso a paso, a lo largo de unas semanas, y dice con claridad cuándo consultar.

Temática
Sueño
Para quién
Para uno mismo
Idiomas
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El programa

Esta guía es un contenido de psicoeducación. No sustituye a una consulta. Si piensa en morir, si sus noches van acompañadas de ideas sombrías, háblelo ese mismo día con su médico, con un allegado o con una línea de prevención del suicidio; en caso de peligro inmediato, llame a los servicios de urgencias de su país. Consulte también sin demora si sus pesadillas empezaron tras un acontecimiento grave y van acompañadas de recuerdos que se imponen durante el día, sobresaltos o evitaciones; si aparecieron con un medicamento nuevo, un cambio de dosis o la interrupción de un tratamiento (no modifique nunca por su cuenta un tratamiento prescrito); si se agita durante el sueño hasta el punto de hacerse daño o de hacérselo a alguien; o si ronca fuerte, con pausas respiratorias y somnolencia durante el día. Calcule cincuenta y cinco minutos de lectura.

1. Antes de empezar

Son las 3:40. Está sentado en la cama, con el corazón golpeando y la camiseta pegada a la espalda. Otra vez el pasillo, la puerta que no se abre, los pasos que se acercan. Desde el primer segundo supo que era un sueño, y no sirvió de nada: el cuerpo sí estaba allí. Va a la cocina a beber un vaso de agua, vuelve a acostarse y se queda con los ojos abiertos hasta las cinco. Un poco porque el sueño no vuelve. Mucho porque no tiene ninguna gana de volver allí.

La noche siguiente, se queda delante de una pantalla hasta la una de la madrugada, y se sirve una copa para «dormir de un tirón». No se lo cuenta a nadie, porque decir «tengo pesadillas» a los cuarenta años suena a confesión de niño.

Tres cosas, de entrada.

Las pesadillas que vuelven desde hace meses se tratan. El método mejor respaldado se practica despierto, durante el día, unos diez minutos diarios, y varios ensayos controlados muestran que reduce claramente su frecuencia.

No hace falta revivir la pesadilla para librarse de ella. El trabajo se centra en una nueva versión, que usted inventa y repite. La antigua apenas la mira, el tiempo justo para saber qué cambiar. La sección 9 explica por qué.

Una pesadilla no es ni una profecía ni un signo de locura. No le anuncia nada, y no esconde un mensaje que haya que descifrar para curarse. Cuando vuelve durante meses, se comporta sobre todo como un hábito del sueño, y un hábito puede desaprenderse.

A quién se dirige esta guía

A usted, si tiene pesadillas frecuentes desde hace semanas o meses, sin causa evidente, y sus noches se resienten.

A usted, si sus pesadillas empezaron tras un acontecimiento grave (accidente, agresión, violencia, catástrofe, muerte repentina de un ser querido) y siguen volviendo.

A usted, si comparte la cama con alguien que se despierta gritando, y quiere entender y ayudar.

A usted, si su hijo tiene pesadillas o se despierta aterrorizado: la sección 19 está dedicada a ello.

2. Pesadilla, mal sueño, trastorno de pesadillas

Qué es exactamente una pesadilla

Una pesadilla es un sueño muy desagradable, a menudo largo y construido como un relato, que le despierta y que recuerda con precisión. Casi siempre pone en escena una amenaza: ser perseguido, atacado, quedar atrapado, perder a alguien, llegar demasiado tarde. Al despertar, está enseguida lúcido, y la emoción tarda un buen rato en bajar.

El miedo no es lo único en juego. En un estudio en el que unos voluntarios llevaron un diario de sus sueños durante cuatro semanas, alrededor de una pesadilla de cada tres estaba dominada por una emoción distinta del miedo (Zadra y cols., 2006): la ira, la tristeza, la vergüenza o el asco pueden llevar el papel principal. Despertarse llorando de un sueño en el que uno ha perdido a su hijo entre la multitud es una pesadilla, igual que una persecución.

El mal sueño, en cambio, no despierta: deja por la mañana un malestar que se pega un poco al día. Para lo que nos ocupa, ambos se tratan de la misma manera.

¿Cuándo se habla de trastorno?

Las clasificaciones internacionales hablan de trastorno de pesadillas cuando unas pesadillas repetidas, con un despertar rápido y lúcido, provocan sufrimiento o dificultades durante el día: cansancio, ánimo bajo, miedo a acostarse, dificultad para concentrarse (American Academy of Sleep Medicine, 2023). No es, por tanto, un número lo que define el trastorno, sino lo que las pesadillas cuestan. La American Academy of Sleep Medicine estima que afecta a alrededor del 4 % de los adultos.

Y se subestiman: cuando se les pregunta por el último año, las personas declaran claramente menos pesadillas de las que revela un diario llevado cada mañana (Zadra y Donderi, 2000).

Dos grandes familias

Las pesadillas postraumáticas aparecen tras un acontecimiento grave. Algunas reproducen la escena casi idéntica; otras la trasladan, con otro decorado y otros personajes, pero con la misma emoción. Figuran entre las manifestaciones más frecuentes del estrés postraumático: según la American Academy of Sleep Medicine, hasta el 80 % de las personas que lo padecen refieren pesadillas (Morgenthaler y cols., 2018).

Las pesadillas sin causa traumática clara pueden remontarse a la infancia, surgir en un periodo de estrés o instalarse sin una razón identificable. No son menos legítimas, y responden al mismo tratamiento.


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Preguntas frecuentes

¿Cuántas pesadillas son demasiadas? No hay un umbral universal. Lo que cuenta es lo que le cuestan: el miedo a dormir, el cansancio, el ánimo, la concentración, la vida en pareja. Pesadillas cada semana durante meses, con repercusión en el día, justifican actuar.

¿Hay que buscar qué quiere decir mi pesadilla? No es necesario para librarse de ella. Un sueño puede hacerse eco de lo que vive, y reflexionar sobre ello puede interesarle. Pero el método con más pruebas no se basa en la interpretación, y buscar el sentido a las tres de la madrugada mantiene sobre todo la vigilia.

Cambiar el final, ¿no es mentirse? No. No reescribe lo que ocurrió, reescribe un sueño. El recuerdo queda intacto. Lo que cambia es la película que proyecta su sueño, y su lugar frente a ella: deja de ser solo su víctima.

No consigo imaginar imágenes. ¿El método es para mí? Imaginar no quiere decir ver una película nítida. Puede contarse la nueva versión, escribirla, apoyarse en los sonidos y las sensaciones. Si sigue siendo muy difícil, un profesional puede adaptar el ejercicio.

Mis pesadillas reproducen exactamente lo que me ocurrió. ¿Puedo intentarlo solo? Es mejor empezar con un profesional. El método le concierne plenamente, pero reescribir una pesadilla que reproduce un trauma puede reavivar recuerdos difíciles, y ese trabajo se hace mejor con alguien que conozca el trauma. Otras pesadillas, menos directas, pueden servir de punto de partida.

Una copa por la noche me evita soñar. ¿Es un problema? Sí, a la larga. El alcohol reduce los sueños del principio de la noche, luego fragmenta el final de la noche, cuando los sueños vuelven con fuerza, y dejarlo puede ir acompañado de un efecto rebote. Mantiene lo que parece calmar. Si bebe todos los días para dormir, hable con su médico antes de dejarlo.

¿Existe un medicamento contra las pesadillas? Se utilizan algunos medicamentos, con resultados variables según los estudios y según las personas: un gran ensayo mostró, por ejemplo, que un tratamiento muy recetado no funcionaba mejor que un placebo en veteranos de guerra. La decisión corresponde al médico, que tiene en cuenta sus otros tratamientos. Los especialistas del sueño sitúan la repetición en imaginación en primer lugar.

Los sueños lúcidos, ¿funcionan? Aprender a darse cuenta de que se está soñando durante el sueño, para cambiar su curso, forma parte de los enfoques que los especialistas del sueño consideran utilizables, con pruebas más limitadas. También es más difícil de aprender que un método que se practica despierto.

Mi pareja grita por la noche pero por la mañana no recuerda nada. ¿Es una pesadilla? Probablemente no. Una pesadilla despierta, y se recuerda. Los gritos sin recuerdo sugieren más bien un terror nocturno u otro trastorno del sueño. Si se debate, se hace daño o le hace daño a usted, se impone una opinión médica.

Mi hijo tiene pesadillas todas las noches desde hace una semana. ¿Hay que preocuparse? Una serie de pesadillas sigue a menudo a un cambio: vuelta al colegio, mudanza, discusión, película, enfermedad. Consuele por la noche, proponga cambiar el final de día, mantenga una hora de acostarse regular. Si dura varias semanas, va acompañada de otros cambios o sigue a un acontecimiento grave, consulte a su pediatra.

Mis pesadillas empezaron con un tratamiento nuevo. ¿Debo dejarlo? No por su cuenta. Hable con su médico o su farmacéutico: a menudo es posible un ajuste, ya sea de la hora de la toma, de la dosis o del producto. La interrupción brusca de ciertos tratamientos es peligrosa.

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