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SoledadPara uno mismo35 min de lectura

Soledad: volver a crear vínculos

Domingos que no se acaban nunca, un teléfono que no suena, o la sensación de estar solo incluso rodeado de gente. Esta guía explica qué es la soledad, por qué tiende a mantenerse por sí misma, y cómo volver a crear vínculos paso a paso: cambiar la mirada sobre los demás, apostar por los pequeños contactos, reactivar lazos antiguos, crear ocasiones regulares.

En resumen

Esta guía se dirige a los adultos que sufren soledad, tanto si es reciente — tras una mudanza, una ruptura, un duelo, la jubilación — como si viene de lejos. Distingue la soledad, que es un sentimiento, del aislamiento, que es una situación, y de la soledad elegida, que puede ser valiosa. Explica lo que ha mostrado la investigación: la soledad modifica la forma en que percibimos a los demás, y ese cambio de mirada la mantiene. Propone pasos concretos, basados en las intervenciones que han demostrado su eficacia, y dice cuándo la soledad esconde una depresión o una ansiedad que requieren ayuda.

Temática
Soledad
Para quién
Para uno mismo
Idiomas
FR · EN · DE · IT · ES · ZH · AR

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El programa

Esta guía es un contenido de psicoeducación. No sustituye a una consulta. Si desde hace varias semanas la soledad va acompañada de una tristeza permanente, de pérdida de interés por todo, de alteraciones del sueño o del apetito, puede tratarse de una depresión, que tiene tratamiento: hable con su médico. Si piensa que su vida ya no tiene sentido, que nadie le echaría de menos, o si piensa en morir, llame a su médico ese mismo día o, en caso de peligro inmediato, a los servicios de urgencias o a una línea de ayuda de su país. Calcule treinta y cinco minutos de lectura.

1. Antes de empezar

El viernes por la noche, ve a los demás marcharse para encontrarse con alguien. El domingo no se acaba nunca. Su teléfono sigue en silencio, y no se atreve a escribir, por miedo a molestar. O bien está rodeado — compañeros, familia, pareja — y aun así se siente solo, porque nadie sabe realmente lo que está viviendo.

Quizá empezó tras una mudanza, una separación, un duelo, la jubilación, una baja laboral. Quizá es así desde hace mucho tiempo.

Tres cosas, de entrada.

La soledad es una señal, no un defecto. Igual que el hambre o la sed señalan una necesidad del cuerpo, la soledad señala una necesidad de vínculo. Casi todo el mundo la siente en algún momento de su vida. No tiene nada de vergonzoso, y no dice nada de su valía.

Cambia la forma de ver a los demás, y eso es lo que la mantiene. Cuando uno se siente solo, se vuelve más atento a las señales de rechazo, espera ser mal recibido, se atreve menos. Los demás lo perciben, y el círculo se cierra. Comprender este mecanismo es el primer paso para salir de él.

La soledad puede disminuir. No en un fin de semana, y no solo «saliendo más». Los enfoques que mejor han funcionado combinan un cambio de mirada sobre las relaciones con ocasiones de contacto repetidas, elegidas y a la medida de cada uno.

A quién se dirige esta guía

A usted, si se siente solo, a menudo o desde hace tiempo.

A usted, si su vida social se ha reducido tras un cambio y no sabe por dónde volver a empezar.

A usted, si tiene gente alrededor pero le faltan vínculos cercanos.

Para ayudar a otra persona que se aísla, nuestro programa Ayudar a un ser querido que se aísla se dirige al entorno. Y para construir en la práctica nuevas amistades, Hacer amigos en la edad adulta detalla cada etapa.

Lo que esta guía no es

No es una guía para encontrar pareja, aunque parte de las herramientas se apliquen.

No es un programa de tratamiento de la ansiedad social o de la depresión, aunque dice cómo reconocerlas y a quién dirigirse.

Cómo está organizada

Parte I — Comprender (secciones 2 a 4). Qué es la soledad, qué dice la investigación, y la trampa que la mantiene.

Parte II — Actuar (secciones 5 a 11). Hacer balance, cambiar la mirada, los pequeños vínculos, los vínculos dormidos, las ocasiones regulares, pasar del conocido a la amistad, las pantallas.

Parte III — Las situaciones (secciones 12 a 15). Los obstáculos concretos, las situaciones particulares, cuidarse mientras tanto, y cuándo la soledad esconde otra cosa.

Parte IV — Para ir más lejos (secciones 16 a 19). Cuándo consultar, las preguntas frecuentes, lo que conviene recordar y las fuentes.

2. Qué es la soledad

Un sentimiento, no un número de contactos

Los investigadores definen la soledad como la distancia dolorosa entre las relaciones que se tienen y las que se querría tener. Es un sentimiento. Se puede ver a mucha gente y sentirse solo; se puede ver a poca gente y no sufrir por ello.

Hay que distinguirla de dos cosas:

  • El aislamiento, que es una situación objetiva: vivir solo, ver a poca gente, tener pocos contactos. El aislamiento expone a la soledad, pero no siempre la produce.
  • La soledad elegida, esos momentos en que se está solo por gusto: leer, caminar, crear, descansar. Puede ser valiosa, y esta guía no pretende suprimirla.

Dos formas de soledad

El sociólogo Robert Weiss distinguió dos formas, que no se alivian de la misma manera:

  • La soledad emocional: la ausencia de una relación cercana, de una persona para quien uno cuenta de verdad, con quien se puede hablar de todo. Suele seguir a una ruptura, a la viudez, o a la ausencia prolongada de un vínculo íntimo.
  • La soledad social: la ausencia de una red, de un grupo, de un sentimiento de pertenencia — amigos, compañeros, una comunidad. Suele seguir a una mudanza, un cambio de trabajo, la jubilación.

Un nuevo amigo no sustituye a una pareja fallecida, y una pareja no sustituye a una red de amigos. Saber qué forma predomina en su caso ayuda a elegir dónde actuar.

Pasajera o instalada

La soledad pasajera acompaña las transiciones: los primeros meses en una nueva ciudad, después de una separación. A menudo empuja a volver a conectar, y se atenúa.

La soledad instalada, que dura meses o años, tiende a mantenerse por sí misma. Es sobre todo de ella de la que habla esta guía.


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Preguntas frecuentes

¿Es grave sentirse solo? Es una experiencia humana muy frecuente, y no es grave en sí misma cuando es pasajera. Instalada desde hace tiempo, merece tomarse en serio, porque pesa sobre el estado de ánimo, el sueño y la salud, y porque tiende a mantenerse.

Veo a gente pero me siento solo. ¿Es normal? Sí. La soledad no depende del número de contactos, sino de su calidad y de lo que le aportan. A menudo falta un vínculo cercano, en el que uno pueda mostrarse tal como es. Trabajar la confianza y la apertura progresiva, con una o dos personas, ayuda más que multiplicar los encuentros.

No me atrevo a escribir a la gente, tengo miedo de molestar. Es uno de los pensamientos más frecuentes de la soledad, y la investigación muestra que a menudo es falso: a la gente le gusta tener noticias nuestras más de lo que creemos. Haga la prueba: escriba a una persona, anote lo que predice, y después lo que ocurre.

Soy introvertido. ¿Tengo que obligarme a ver a mucha gente? No. La introversión no es soledad. Muchas personas introvertidas se sienten bien con pocos vínculos, siempre que sean de calidad, y mucho tiempo a solas. El objetivo no es volverse extravertido, sino encontrar el número y el tipo de vínculos que le convienen.

Probé una actividad y nadie me habló. Es frecuente al principio. A menudo hacen falta varios meses de presencia regular para que los demás le identifiquen como un habitual. Vuelva, llegue un poco antes o quédese un poco después, tome una pequeña iniciativa — una pregunta, echar una mano.

A mi edad, ¿todavía es posible hacer amigos? Sí. Las amistades nacen a todas las edades, incluso muy tarde. Los contextos cambian — asociaciones, voluntariado, actividades de barrio, clubes — pero el mecanismo sigue siendo el mismo: la regularidad y el interés compartido.

Las aplicaciones para hacer amigos, ¿funcionan? Pueden ayudar a encontrar personas en la misma situación, sobre todo tras una mudanza. Funcionan mejor cuando llevan rápidamente a encuentros reales y repetidos. Quede en un lugar público, y desconfíe de cualquier petición de dinero.

¿Y si es demasiado difícil y no lo consigo solo? Precisamente para eso sirve un acompañamiento. La soledad instalada es difícil de deshacer en solitario, porque modifica la forma de ver a los demás. Un psicólogo puede ayudarle a avanzar paso a paso, y a tratar una depresión o una ansiedad si están presentes.

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