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Volver a los recursos
SoledadPara un ser querido35 min de lectura

Ayudar a un ser querido que se aísla

Un padre o una madre mayor que ya no sale, un adulto joven encerrado en su habitación, un amigo que ya no contesta: ver a un ser querido retirarse preocupa y a menudo deja sin recursos. Esta guía ayuda a comprender lo que puede esconderse detrás del aislamiento, a iniciar la conversación sin que la persona se ponga a la defensiva, a eliminar los obstáculos concretos, a recuperar el vínculo paso a paso, a detectar las situaciones graves y a cuidarse uno mismo a lo largo del tiempo.

En resumen

Esta guía se dirige a las personas que ven cómo se aísla alguien cercano: un padre o una madre mayor, un hijo ya adulto, una pareja, un hermano, una hermana, un amigo. Distingue el aislamiento elegido del aislamiento que hace sufrir, repasa lo que puede estar en su origen — depresión, duelo, pérdida auditiva, deterioro de la memoria, ansiedad, vergüenza, adicción — y propone una forma de ayudar que respeta la autonomía de la persona: escuchar antes de aconsejar, proponer en lugar de imponer, avanzar a pequeños pasos. También indica los signos que obligan a actuar sin esperar.

Temática
Soledad
Para quién
Para un ser querido
Idiomas
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El programa

Esta guía es un contenido de psicoeducación. No sustituye a una consulta. Si su ser querido habla de morir, de acabar con todo o de desaparecer, no le deje solo y contacte con los servicios de urgencias o con una línea de prevención del suicidio: vea la sección 12. Si encuentra a una persona en peligro en su casa — sin comida, sin calefacción, herida, confusa —, llame a los servicios de emergencia. Calcule treinta y cinco minutos de lectura.

1. Antes de empezar

Su madre ya no va al club desde que murió su padre, y apenas contesta al teléfono. Su hijo de veinticuatro años no sale de su habitación desde hace meses. Un amigo cercano ha dejado de responder a los mensajes. Usted está preocupado, quizá irritado, a menudo impotente. Ha intentado proponer, insistir, sacudir. Nada ha cambiado, o las cosas se han puesto tensas.

Tres cosas, de entrada.

El aislamiento es a menudo la señal de otra cosa. Una tristeza, una pérdida auditiva, una vergüenza, un miedo, una enfermedad. Comprender lo que ocurre es más útil que empujar a la persona a salir.

No puede decidir en lugar de un adulto, pero puede hacer mucho. Mantener el contacto, eliminar obstáculos, proponer pequeñas cosas, orientar hacia la ayuda: son gestos que cuentan, aunque los resultados tarden.

Algunas situaciones no pueden esperar. Las ideas de suicidio, una persona en peligro en su casa, una confusión repentina obligan a actuar enseguida, incluso en contra de la opinión de la persona. La sección 12 las detalla.

A quién se dirige esta guía

A usted, si un ser querido se retira de la vida social, y eso le preocupa.

A usted, si es padre o madre de un adulto joven que ya no sale, hijo de un padre o una madre mayor que se aísla, amigo, hermano o hermana de alguien que se aleja.

Si es usted quien se siente solo, nuestro programa Soledad: volver a crear vínculos se dirige directamente a usted.

Lo que esta guía no es

No es una forma de diagnosticar a su ser querido. Le ayuda a detectar signos y a orientar hacia profesionales.

No es una guía jurídica. Las medidas de protección, las denuncias y los tratamientos sin consentimiento dependen de las leyes de cada país.

Cómo está organizada

Parte I — Comprender (secciones 2 a 4). Aislamiento y soledad, las causas posibles, lo que dice la investigación.

Parte II — Ayudar (secciones 5 a 8). Iniciar la conversación, lo que ayuda y lo que no, eliminar los obstáculos concretos, recuperar el vínculo paso a paso.

Parte III — Según la situación (secciones 9 a 13). Un padre o una madre mayor, un adulto joven, un amigo o un hermano, las situaciones graves, el rechazo de toda ayuda.

Parte IV — Para usted, y para ir más lejos (secciones 14 a 18). Cuidarse, cuándo consultar, preguntas frecuentes, lo que conviene recordar, fuentes.

2. Aislamiento y soledad

Dos cosas distintas

El aislamiento es una realidad externa: pocos contactos, pocas salidas, pocas relaciones.

La soledad es un sentimiento: la distancia dolorosa entre las relaciones que se tienen y las que se querría tener.

Las dos no siempre van juntas. Algunas personas ven a poca gente y están muy bien. Otras están rodeadas y se sienten profundamente solas.

No todo retraimiento es un problema

Algunas personas aprecian la tranquilidad, y siempre han tenido pocas relaciones. Un ser querido introvertido que pasa las tardes leyendo no está necesariamente sufriendo. Antes de preocuparse, pregúntese:

  • ¿Es un cambio? Una persona que veía a gente y ya no ve a nadie preocupa más que una persona que siempre ha vivido así.
  • ¿Es elegido? ¿La persona dice que prefiere estar sola, o evita a los demás por miedo, vergüenza o cansancio?
  • ¿Hay sufrimiento? Tristeza, irritabilidad, quejas, pérdida de interés por lo que le gustaba.
  • ¿El resto de la vida se sostiene? Higiene, alimentación, vivienda, trabajo, atención médica.

Los signos que deben alertar

  • Un retraimiento reciente y marcado: dejar de contestar, cancelar sistemáticamente, dejar de salir.
  • El abandono de las actividades y las personas que importaban.
  • Un descuido de sí mismo o de la vivienda: comidas saltadas, higiene que se deteriora, correo que se acumula, facturas sin pagar.
  • Frases de desesperanza: «Para qué», «Soy una carga», «Nadie se daría cuenta».
  • Confusión, olvidos nuevos, comentarios extraños o desconfiados.
  • Un consumo de alcohol u otras sustancias que aumenta.

La continuación está reservada a los miembros

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Preguntas frecuentes

¿Cómo saber si mi ser querido simplemente disfruta estando solo, o si sufre? Fíjese en si se trata de un cambio, si parece elegirlo o evitar a los demás por miedo, cansancio o vergüenza, si expresa tristeza o sufrimiento, y si el resto de su vida se sostiene. Una persona a la que siempre le ha gustado la tranquilidad y que está bien no necesita que la empujen a salir.

Me responde que todo va bien. ¿Qué hago? Respete su respuesta sin creerla a ciegas. Deje la puerta abierta, mantenga un contacto regular, y vuelva al tema más adelante. Si hay signos graves, actúe de todos modos, como se describe en la sección 12.

¿Hay que insistir cuando rechaza todas mis invitaciones? Siga proponiendo con regularidad, sin insistir demasiado ni hacer reproches. Proponga cosas más pequeñas, más cortas, más cercanas. Cada invitación recuerda que la puerta está abierta, aunque se rechace.

¿Hablar del suicidio puede darle la idea? No. Los estudios no han mostrado que hacer la pregunta aumente el riesgo. Preguntar con claridad y con calma suele permitir a la persona hablar de lo que vive, y recibir ayuda.

Mi hijo adulto ya no sale de su habitación: ¿hay que cortar internet? Un corte brusco puede provocar una crisis y suprimir su último vínculo con el exterior. Es mejor negociar límites, recuperar una relación tranquila, y consultar para usted para que le orienten.

Mi madre se niega a llevar sus audífonos. ¿Cómo ayudarla? Busque primero la razón: incomodidad, mal ajuste, ruido desagradable, reparo estético, dificultad para manejarlos. Una cita de ajuste, un acompañamiento en las primeras semanas y los encuentros en lugares tranquilos suelen ayudar.

Vivo lejos. ¿Cómo ayudar a distancia? Llamadas regulares, videollamadas, un vecino o un amigo de confianza en el lugar, los servicios locales de apoyo, y visitas preparadas. Coordinar a varias personas cercanas al domicilio cuenta mucho.

¿Puedo consultar a un profesional sin mi ser querido? Sí. Puede consultar para usted, para comprender la situación y aprender a abordarla mejor. El profesional no podrá diagnosticar a una persona a la que no ha visto, pero podrá orientarle.

¿Hasta dónde llega mi responsabilidad? Usted es responsable de lo que hace, no de lo que decide su ser querido. Estar presente, proponer, orientar, alertar en caso de peligro: eso ya es mucho. El resto no depende enteramente de usted.

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