Las crisis de pánico y la agorafobia
El corazón que se dispara, la impresión de ahogarse, el miedo a morir o a volverse loco, y después el miedo a que vuelva a ocurrir — y la vida que se reduce a los lugares considerados seguros. Esta guía explica qué es una crisis de pánico, por qué se automantiene, y cómo salir de ella: corregir las interpretaciones catastróficas, exponerse voluntariamente a las sensaciones temidas, abandonar las conductas de seguridad, y reconquistar los lugares evitados.
En resumen
Esta guía se dirige a los adultos que sufren crisis de pánico, que viven con el temor de la siguiente, o que evitan lugares y situaciones — transportes, tiendas, multitudes, salir solo, alejarse de casa. Describe con precisión lo que ocurre en el cuerpo, el círculo que convierte una falsa alarma en un trastorno duradero, y el método que mejor ha demostrado su eficacia: la terapia cognitivo-conductual con exposición a las sensaciones y a las situaciones. Ofrece ejercicios concretos, semana a semana, y dice cuándo se impone antes una consulta médica.
- Temática
- Ansiedad
- Para quién
- Para uno mismo
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El programa
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Preguntas frecuentes
¿Puede matarme una crisis de pánico? No. Es una reacción de alarma normal, disparada sin peligro real. Es muy desagradable y no supone peligro vital. La prudencia habitual sigue siendo hacer que un médico compruebe una primera crisis, sobre todo en caso de dolor torácico.
¿Cuánto dura una crisis? El pico se alcanza en unos minutos y después baja. Lo que puede durar más tiempo es el estado de tensión que sigue, y el temor a que aparezca una nueva crisis.
¿Por qué me pasa sin razón, a veces en reposo? Porque el desencadenante suele ser una sensación corporal banal — una aceleración del corazón tras un movimiento, un mareo de cansancio — que la atención detecta e interpreta como peligrosa. El reposo no impide esas variaciones: incluso las hace más visibles.
¿Hay que respirar en una bolsa de papel? No. Esa recomendación antigua no está exenta de riesgo y ya no se aconseja. Ralentizar ligeramente la espiración basta cuando la hiperventilación es manifiesta, a condición de no convertirlo en un ritual destinado a impedir una catástrofe.
¿Tengo que dejar el café? Reducirlo ayuda a muchas personas, sobre todo al principio del programa. Después, volver a tomar un café se convierte incluso en una exposición útil: reproduce las sensaciones que usted está aprendiendo a no temer.
Los ejercicios que provocan las sensaciones, ¿no son peligrosos? No entrañan peligro para la mayoría de la gente, y son el ingrediente más eficaz del tratamiento. Pida la opinión de su médico si tiene una enfermedad cardíaca o respiratoria, una epilepsia, o si está embarazada.
Llevo una pastilla en el bolsillo que nunca tomo. ¿Cuenta? Sí, y mucho. Un medicamento que nunca se toma pero que siempre está presente funciona como un amuleto: mantiene la idea de que, sin él, pasaría algo grave. Su abandono progresivo forma parte del programa.
¿Vuelve a aparecer? Pueden reaparecer crisis aisladas en los periodos de cansancio o de estrés. Lo que cuenta es no reintroducir las evitaciones: unas pocas exposiciones bastan en general para cerrar el episodio.
¿Por qué tengo crisis si mi vida va bien en este momento? Es muy frecuente. Las crisis aparecen a menudo después de un periodo difícil más que durante: mientras hay que aguantar, el organismo aguanta; es al soltar cuando la alarma se desajusta. Además, una vez instalado el miedo al miedo, ya no necesita estrés exterior para mantenerse.
¿Es hereditario? Existe una parte de vulnerabilidad familiar, como en la mayoría de los trastornos de ansiedad: eso aumenta el riesgo, no decide nada. Lo que convierte una vulnerabilidad en un trastorno duradero son las interpretaciones y las evitaciones — y esas dos cosas se modifican.
Tengo crisis en el coche, ¿debo dejar de conducir? No, salvo indicación médica en contra. Una crisis de pánico no hace perder el control del vehículo. Dejar de conducir instala, en cambio, una evitación muy costosa y difícil de deshacer. Retómelo con trayectos cortos, sin un acompañante tranquilizador, y alárguelos progresivamente.
¿Hay que ir a urgencias durante una crisis? La primera vez, o si el cuadro es nuevo, sí: hay que descartar una causa médica. Después, no. Las visitas repetidas a urgencias alivian unas horas y refuerzan de forma duradera la idea de que la situación era peligrosa.
Mi reloj conectado me señala frecuencias elevadas: ¿debo preocuparme? Háblelo una vez con su médico, con los datos, y después deje de mirarlo. Esos aparatos se equivocan a menudo, e incluso una medición exacta no dice nada del peligro. Consultarlos permanentemente es una comprobación, y las comprobaciones mantienen el miedo.
¿Cuánto tiempo hasta encontrarme mejor? Los programas estructurados duran a menudo entre ocho y quince sesiones, con mejorías claras desde las primeras semanas de exposición regular. La velocidad depende sobre todo de la frecuencia de los ejercicios, no de la gravedad de partida.