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AdiccionesPara uno mismo30 min de lectura

El cannabis: hacer balance

Un porro por la noche para desconectar, luego dos, y después el día que empieza con uno. Esta guía ayuda a hacer balance sin juzgar: qué hace realmente el cannabis, cómo saber si el consumo se ha vuelto un problema, cómo elegir entre reducir y dejarlo, cómo es la abstinencia, y cómo atravesar las ganas sin recaer.

En resumen

Esta guía se dirige a los adultos que se hacen preguntas sobre su consumo de cannabis: los que solo quieren verlo claro, los que desean reducir, y los que han decidido dejarlo. Describe lo que la investigación ha establecido — la dependencia, el sueño, la ansiedad, la memoria, el riesgo psicótico — sin dramatizar ni minimizar. Después propone un método concreto: medir, sopesar lo bueno y lo malo, elegir un objetivo, preparar el abandono, atravesar la abstinencia y las ganas, y saber qué hacer con un desliz.

Temática
Adicciones
Para quién
Para uno mismo
Idiomas
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El programa

Esta guía es un contenido de psicoeducación. No sustituye a una consulta. Si oye voces, se siente vigilado o perseguido, o si sus allegados encuentran extrañas sus palabras, acuda pronto a un médico: vea la sección 16. Si tiene vómitos repetidos que se prolongan, consulte; puede ser un efecto del propio cannabis. Si piensa en morir, llame a su médico ese mismo día o, en caso de peligro inmediato, a los servicios de urgencias. Calcule treinta minutos de lectura.

1. Antes de empezar

Quizá fume por la noche, para relajarse o para dormir. O nada más despertarse, sin pensarlo. Quizá no le preocupe nada, pero alguien le ha hecho un comentario. Quizá haya intentado dejarlo y el sueño le haya hecho volver atrás.

Tres cosas, de entrada.

Hacer balance no compromete a nada. Se puede leer esta guía sin haber decidido dejarlo. Comprender el propio consumo ya es un cambio.

El cannabis no es ni inofensivo ni diabólico. Muchas personas lo consumen sin consecuencias visibles; una parte desarrolla dependencia, y algunos efectos están bien establecidos, sobre todo en quienes empiezan jóvenes y en quienes consumen a diario.

Dejarlo es más fácil cuando se sabe qué esperar. La abstinencia existe, es desagradable, es corta. Las ganas duran unos minutos. Esta guía describe las dos cosas.

A quién se dirige esta guía

A usted, si consume con regularidad y se pregunta dónde está.

A usted, si quiere reducir o dejarlo, solo o con ayuda.

A usted, si ya lo dejó y volvió a empezar, y quiere entender qué pasó.

Lo que esta guía no es

No es un texto jurídico: el estatus del cannabis difiere según los países, y esta guía solo habla de salud.

No es un tratamiento médico. Algunas situaciones requieren acompañamiento, y la guía dice cuáles.

Cómo está organizada

Parte I — Comprender (secciones 2 a 5). Qué hace el cannabis, dónde está su consumo, qué dice la investigación, y por qué cuesta dejarlo.

Parte II — Decidir (secciones 6 a 8). Medir, sopesar lo bueno y lo malo, elegir entre reducir y dejarlo.

Parte III — Actuar (secciones 9 a 14). Preparar, atravesar la abstinencia, manejar las ganas, recuperar el sueño, sostenerse en las situaciones de riesgo y entender los deslices.

Parte IV — Para ir más lejos (secciones 15 a 20). Cuándo el cannabis esconde otra cosa, cuándo consultar, preguntas frecuentes, lo que conviene recordar y las fuentes.

2. Qué hace el cannabis

La molécula principal

El principal producto activo del cannabis es el THC. Actúa sobre un sistema presente en todo el cerebro, que participa en la regulación del apetito, el estado de ánimo, el sueño, la memoria y el dolor. Por eso sus efectos afectan a tantos ámbitos a la vez.

Los efectos inmediatos

  • Relajación, euforia, sensaciones modificadas.
  • Hambre.
  • Reacciones y coordinación más lentas.
  • Dificultad para memorizar lo que ocurre durante la intoxicación.
  • A veces lo contrario de lo buscado: ansiedad, corazón acelerado, sensación de que los demás le juzgan, y más raramente ideas de persecución.

Lo que ha cambiado en treinta años

Los análisis de productos incautados en varios países muestran que el contenido medio de THC ha aumentado claramente a lo largo de las décadas, tanto en hierba como en resina. Un porro de hoy no es un porro de los años noventa. Una persona que consumió de joven y vuelve a los cuarenta no consume el mismo producto.

Tolerancia

Con el consumo regular, el organismo se adapta: hace falta más para el mismo efecto, y el efecto buscado — la relajación — deja paso poco a poco a un simple regreso a la normalidad. Muchos consumidores diarios ya no fuman para estar mejor, sino para no estar peor.


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Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo se detecta el cannabis? Mucho más de lo que duran sus efectos. En un consumidor diario, los test de orina pueden seguir siendo positivos varias semanas después de dejarlo, lo que no significa que siga bajo el efecto de la sustancia.

¿El cannabis crea de verdad dependencia? Sí, en una parte de los consumidores: alrededor de uno de cada diez, y más entre quienes empezaron jóvenes o consumen a diario. La dependencia se reconoce por la pérdida de control y por la abstinencia, no por la cantidad.

Solo fumo por la noche, ¿es grave? «Grave» no es la buena pregunta. Mire más bien si la cantidad aumenta, si podría pasar una semana sin, y qué le cuesta. Un uso diario, aunque se limite a la noche, mantiene una dependencia.

¿El CBD puede ayudarme a dejarlo? Los datos disponibles no permiten recomendarlo como tratamiento de la dependencia. Lo que ha demostrado eficacia son los enfoques psicológicos y el acompañamiento.

¿Voy a volverme psicótico? Para la gran mayoría de los consumidores, no. El riesgo aumenta con la frecuencia, la potencia del producto, la precocidad, y sobre todo con antecedentes familiares. Si esos factores le afectan, dejarlo es la decisión más prudente.

Llevo meses con vómitos repetidos, ¿tiene relación? Es posible. Las crisis de vómitos prolongadas, aliviadas por duchas muy calientes, son un síndrome conocido en consumidores de larga duración. Consulte, y mencione el cannabis al médico: sin esa información, el diagnóstico suele pasarse por alto.

Mi hijo adolescente consume. ¿Qué hago? Háblele sin dramatizar ni banalizar, interésese por lo que la sustancia le aporta, y proponga una consulta para jóvenes consumidores. El consumo precoz y diario es el de mayor riesgo. También puede consultar usted solo para que le orienten.

¿Hay que dejarlo de golpe o poco a poco? Cuando hay dependencia, el abandono completo en una fecha fijada suele dar mejores resultados, porque cada consumo relanza las ganas. La reducción progresiva se ajusta mejor a los consumos ocasionales, o como primera etapa asumida.

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