Cuando un ser querido habla de morir: preguntar, proteger, acompañar
Una frase soltada una noche, un mensaje inquietante, un silencio que pesa: cuando alguien a quien queremos habla de la muerte, ya no sabemos qué decir ni qué hacer. Esta guía explica cómo hacer la pregunta directamente, cómo valorar la urgencia, cómo alejar los medios peligrosos, cómo construir un plan de seguridad y cómo acompañar en las semanas siguientes.
En resumen
Esta guía se dirige a las personas cuyo ser querido ha hablado de morir, o cuyo comportamiento hace temer un intento: una pareja, un padre, un hijo ya adulto, un amigo, un compañero de trabajo. Se apoya en lo que la investigación ha establecido: preguntar no induce la idea, alejar los medios peligrosos salva vidas, un plan de seguridad escrito reduce el riesgo, y los contactos regulares en las semanas posteriores a una crisis cuentan. También dice lo que no hay que hacer, y cómo sostenerse uno mismo.
- Temática
- Depresión y estado de ánimo
- Para quién
- Para un ser querido
- Idiomas
- FR · EN · DE · IT · ES · ZH · AR
Français · English · Deutsch · Italiano · Español · 中文 · العربية
El programa
La continuación está reservada a los miembros
Cree su acceso para leer este programa entero, así como todos los demás recursos.
Preguntas frecuentes
¿Puedo darle la idea al preguntar? No. Es el temor más frecuente, y los estudios que lo han examinado no muestran un aumento de las ideas suicidas tras la pregunta. La mayoría de las veces la persona siente alivio porque alguien se atreve.
¿Y si formulo mal la pregunta? Una pregunta torpe pero sincera vale más que el silencio. Lo que cuenta es ser directo, tranquilo y estar disponible para escuchar la respuesta.
Me ha dicho que sí. ¿Tengo que llamar a emergencias enseguida? No siempre. Llame de inmediato si hay un medio al alcance de la mano, si el acto ha empezado, si la persona está muy agitada o muy alcoholizada con ideas precisas, o si no puede ponerse a salvo. Si no, organice ayuda ese mismo día y asegure el domicilio.
Se niega a consultar. ¿Qué hago? Mantenga el vínculo, asegure lo que pueda asegurarse, proponga etapas más pequeñas como una cita con el médico de familia, y consulte usted mismo para que le orienten. En caso de peligro grave, llame a los servicios de emergencia aunque no esté de acuerdo.
¿Debo prometerle que no diré nada? No, y es mejor anunciarlo antes: «no me lo voy a guardar si estás en peligro». El secreto les aísla a los dos.
¿Hay que quitar los medicamentos de casa? Sí, deje solo pequeñas cantidades y confíe el resto. Si hay un arma de fuego, sáquela del domicilio: es la medida más determinante. No es un castigo, es tiempo ganado.
¿Cómo saber si va mejor? El sueño, el apetito, los contactos con los demás y la capacidad de proyectarse son mejores indicadores que «dice que está bien». Desconfíe de una calma súbita y completa tras un periodo muy oscuro.
Estoy agotado, ya no puedo más. Es una señal, no un fracaso. Pase el relevo a otros allegados, dígaselo al profesional que sigue a la persona, y consulte para usted. Un acompañamiento que dura supone que usted también se sostenga.